La operativa es sencilla: cuando el usuario escanea uno de estos códigos es redirigido de forma automática a una página web en la que aparece la información sobre el servicio o el producto requerido.
“Antes había que descargarse una aplicación para usar esa función pero ahora suele estar integrada en las cámaras de los smartphones o teléfonos inteligentes”, explica Nils Britze, jefe de procesos de negocios digitales de la Asociación alemana de Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Nuevos Medios (Bitkom).
Aplicaciones que “ven” a través de la cámara
Otro tipo de aplicaciones son aquéllas que pueden “ver” a través de la cámara y reconocer lo que aparece en la foto tomada con el móvil, como las apps que “leen” el texto de un menú y lo traducen a otro idioma.
Otras apps pueden identificar a través de la foto de una flor o de una hoja el tipo de planta al que pertenecen.
“El reconocimiento facial supuso un importante avance en este campo”, indica Miriam Ruhenstroth del portal de protección al consumidor “Mobilsicher.de”.
Actualmente los algoritmos para el análisis de imágenes son tan buenos que una vez reconocido un rostro puede ser identificado de nuevo en otras imágenes.
Las aplicaciones de reconocimiento de imágenes también contribuyen a la digitalización de los procesos administrativos y de oficina, acota Britze.
Los proveedores de software empresarial, por ejemplo, han desarrollado aplicaciones que acceden a la cámara del teléfono inteligente y digitalizan y archivan los documentos.
Simplificar la contabilidad con una foto
Un ámbito de aplicación de estas tecnologías es, por ejemplo, la facturación de los gastos de viaje.
Ello permite digitalizar pasajes y otros documentos y transferirlos a los correspondientes sistemas de software de la empresa mientras todavía se está de viaje.
Muchas de estas apps también pueden capturar y transmitir información de documentos a otras aplicaciones mediante el reconocimiento automático de texto (OCR, por sus siglas en inglés).
Como por ejemplo, los escáneres de tarjetas de visita que exportan directamente los datos a la agenda digital de direcciones. Aunque a día de hoy esta aplicación aún no está muy extendida entre los usuarios privados, señala Britze.
La mayoría de las aplicaciones suelen ser fáciles de usar. Simplemente hay que pulsar sobre su icono correspondiente para abrirlas en el móvil y enfocar con la cámara, bien al código de barras, bien a la planta, al texto, documento o lo que proceda.
Todopoderoso Internet
Para muchas aplicaciones, como el escaneado de textos, existe en el mercado un gran número tanto de aplicaciones gratuitas como de pago, que difieren en su manejo y en la gama de funciones.
Sin embargo, muchas de estas aplicaciones requieren una conexión a Internet ya que los datos deben ser transferidos a un servidor donde se realiza el reconocimiento del texto o de la imagen. “La cantidad de datos a transferir suele ser pequeña”, indica Britze.
“Muchos usuarios no son conscientes de que los datos proporcionados por las aplicaciones de escáner y de reconocimiento de imágenes son procesados en el servidor del proveedor”, señala Miriam Ruhenstroth.
Por ejemplo, en el caso de las tarjetas de visita, los proveedores podrían recopilar y clasificar información facilitada por los usuarios.
Protección de datos, a tener en cuenta
El uso de este tipo de aplicaciones en ocasiones puede entrar en conflicto con la privacidad y la protección de datos.
“¿Es una foto mía o de otra persona?”, “¿puede ser procesada por un tercero?”, son preguntas que uno debe hacerse antes de cargar imágenes en servidores, indica Ruhenstroth.
Añade que las aplicaciones que son gratuitas para el usuario y que se financian con publicidad suelen enviar muchos de los datos recopilados a otras empresas.
Suele ser el caso de aplicaciones sencillas como los escáneres de códigos QR, por lo que vale la pena realizar una comparativa, recomienda Ruhenstroth. A menudo hay alternativas sin costo y sin publicidad, concluye.