El Spice Boy fue agregando filosofía, historias, recuerdos e historias de vida, como resultan sus dedicatorias de amor a su mujer Victoria o las inscripciones de los nombres de sus hijos en letras góticas.
El seleccionador albiceleste, Diego Maradona, repite también con los nombres de sus dos hijas, Dalma y Gianinna, aunque el más famoso que ostenta es la imagen de Ernesto Che Guevara en uno de sus hombros.
En esa misma familia, el atacante argentino Sergio Ag ero, yerno del Pelusa, lleva su propio nombre tatuado en la piel, con su apodo Kun, aunque con la particularidad de utilizar el alfabeto de la película “El señor de los anillos” .
Esa película también inspiró al artillero español Fernando Torres, quien tiene en su brazo izquierdo su nombre escrito en las runas élficas del filme rodado en Nueva Zelanda.
Aunque eso no es casualidad, ya que ambos pasaron por las manos del mismo tatuador, Leo Millares, con una abultada clientela de futbolistas.
Su compatriota Sergio Ramos, del Real Madrid, sigue esa tendencia porque piensa que es “como un amuleto, algo que da suerte; hoy en día, el fútbol está lleno de jugadores con tatuajes y la verdad es que somos muy supersticiosos” .
La moda en el vestuario del Real Madrid trajo inquietud en cierto momento y llevó al cuerpo médico de la institución a planear medidas para preservar a sus jugadores del contacto con agujas que podrían perjudicar su salud.
Evidentemente, el móvil que lleva a los jugadores a dejarse señales marcadas a vida en sus cuerpos han modificado la génesis del tatuaje, pues en la antig edad algunas tribus como maoríes los usaban como arma para asustar al enemigo.
Nada de eso creen el inglés Wayne Rooney o el mexicano Rafa Márquez, que también se han dejado llevar por dejarse decorar el cuerpo.
El capitán italiano Fabio Cannavaro exhibe un samurai en su hombre derecho, casi una metáfora de su forma de entender el fútbol, así como el portugués Deco tiene en la espalda una gigantesca geisha.
Pero hablando de significados, tal vez el más profundo es el del ex internacional inglés Jonathan Woodgate.
“Los momentos más oscuros de nuestras vidas no deben ser ni enterrados ni olvidados; más bien son un recuerdo que debe permanecer para servir de inspiración y recordarnos la fortaleza del espíritu humano y nuestra capacidad para soportar lo intolerable” , reza esa leyenda tatuada en inglés.
La palabra “tatuaje” proviene del inglés tatoo, tomada del tahitiano Ta-tau, que en polinesio significa marca sobre la piel. Este vocablo fue registrado por primera vez por el navegante inglés James Cook, en 1769, después de su viaje a diversas regiones del Pacífico.
Los tatuajes fueron una práctica euroasiática en tiempos neolíticos, encontrándose incluso en algunas momias con una antig edad de hasta 7.000 años.
Hoy en día, en blanco y negro o en colores, los dibujos representan animales, dragones, mujeres, calaveras o corazones, entre otros gráficos que se podrán descubrir en Sudáfrica-2010, sobre todo cuando los jugadores apelen a otro modo de festejar un gol: sacarse la camiseta para mostrar su cuerpo y todos los significados que llevan en él.
Tal vez en un futuro surja una nueva tendencia: inscribirse en la piel su participación mundialista, algo que hacen muchísimos atletas olímpicos con los cinco anillos tras pasar por la Villa Olímpica.