“El cuidado detallismo en las descripciones, la mirada sombría y densa sobre la vida cotidiana de seres anónimos e invisibles, conjugan la desolación y la emoción de sus relatos”, añade el jurado, que optó por Ford en la última ronda de votaciones frente a la candidatura del poeta polaco Adam Zagajewski.
El autor de Canadá (2014), propuesto por el irlandés John Banville (Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2014), el español Antonio Muñoz Molina (ganador en 2013) y la sueca Sigrid Rausing, se llevó un galardón al que optaron veintiún candidaturas.
Ford, habitual candidato al Nobel, es el único escritor que ha conseguido el premio Pulitzer y el PEN/Faulkner por la misma obra, El día de la independencia (1995), y es el quinto estadounidense en lograr el galardón español tras Arthur Miller (2002), Susan Sontag (2003), Paul Auster (2006) y Philip Roth (2012).
Nació en 1944 en Jackson, en el estado de Misisipi, tuvo una infancia dura tras fallecer su padre cuando tenía 15 años, lo que le llevó a tener que trabajar de fogonero en los ferrocarriles.
Graduado en Literatura por la Universidad de Michigan en 1966, hizo después una especialidad en escritura creativa en la Universidad de California pese a que su dislexia le llevó a leer muy poco de joven y mucho, pero muy lento, ya de adulto.
Su etapa como informador de deportes le sirvió para escribir en 1986 El periodista deportivo, la obra que le consagró y que la revista Time eligió como una de las cinco mejores novelas del año, lo que le llevó a volcarse definitivamente en la actividad literaria.
En su retrato desolado de una Norteamérica rural poco conocida y marcada por el paro y el desencanto, Ford muestra a sectores marginados y pobres a través de personajes anónimos y, a menudo, de pequeños delincuentes como el que él mismo fue en su juventud.
Fue la primera novela protagonizada por Frank Bascombe, que volvería a aparecer en El día de la independencia y en Acción de gracias (2006), lo que forma una “inesperada” trilogía en palabras del autor, que se cerró con los cuatro relatos de Francamente, Frank (2014).
Nacido en Misisipi, considera “inevitable” que en su obra aparezca la huella de William Faulkner, pero reniega del tópico de heredero de Ernest Hemingway, una etiqueta que, a su juicio, se cuelga “a todo americano que escriba cuentos”.
Aunque la crítica le ha situado en el denominado realismo sucio norteamericano junto a autores como Raymond Carver y Tobias Wolff, el autor de Pecados sin cuento (2002) siempre ha afirmado no comprender qué significa dicha clasificación que sólo consigue “limar y obviar las diferencias entre autores diferentes y entre la producción de un mismo escritor”.
Ford, que ha residido en Chicago, Nueva Orleans o Nueva York y que habla el español aprendido en los años setenta durante una estancia de siete meses en México, afirmó durante una de sus visitas a España que le interesa captar el instante de la crisis “en el que se cierra el pasado y la vida se abre hacia un futuro incierto”.
El Premio de las Letras, que el pasado año recayó en el cubano Leonardo Padura, está dotado con US$56 mil 200 y la reproducción de una escultura diseñada por Joan Miró y será entregado en octubre, al igual que los otros siete galardones de la Fundación Princesa de Asturias, durante una ceremonia presidida por los reyes de España.
El galardón, el sexto en fallarse de los ocho que convoca anualmente la Fundación Princesa de Asturias, está en posesión de autores como John Banville, Antonio Muñoz Molina, Leonard Cohen, Paul Auster, Claudio Magris, Arthur Miller, Doris Lessing, Augusto Monterroso, Günter Grass, Carlos Fuentes, Camilo José Cela, Mario Vargas Llosa o Juan Rulfo.