Escenario

Marcela Serrano revela sus secretos creativos

Encontrarse con la escritora chilena Marcela Serrano es como descubrir cientos de historias de mujeres, las mismas que se encuentran en sus libros.

La literata  Marcela Serrano salió de Chile en su exilio hacia Italia. (Foto Prensa Libre: Ángel Elías)

La literata Marcela Serrano salió de Chile en su exilio hacia Italia. (Foto Prensa Libre: Ángel Elías)

CIUDAD DE GUATEMALA – Se identifica como luchadora por las causas sociales y principalmente amante de la vida. Serrano participó la semana pasada en la Feria Internacional de libro, Filgua, y presentó un conjunto de sus obras.

“Cuando vine a Guatemala por primera vez era en una tarde lluviosa. Me encontraba bajo una tormenta viendo los edificios del parque de la Antigua y fue una conexión mágica e increíble. Pensé: ‘de acá debe salir una novela'”, comenta Serrano. Era 1990; cinco años después publicó Antigua, vida mía.

¿Cuál es su relación con Antigua Guatemala?
Siempre estuve atenta a lo que sucedía en Latinoamérica respecto de las guerras, y tenía una idea de lo que pasaba en Guatemala. En la década de 1990, al regresar de México mi esposo me dijo que visitaríamos un lugar mágico. Llegamos a Antigua y quedé encantada. Decidí irme a vivir ahí, a escribir historias muy humanas. Todos me dijeron que era muy peligroso, pero decidí quedarme. Quise escribir el día a día, el de ir a comprar el pan, de ir al mercado… fue un fenómeno. Al tiempo salió la novela.

A propósito, ¿la literatura debe tener una causa social?
Estoy en contra de la literatura militante, de los panfletos y de usar la literatura como causa política. Pero los escritores, al final, no podemos divorciarnos de lo que pensamos. Nos dedicamos a escribir y muchas veces en determinados contextos sociales. Tampoco me gustaría que pensaran que soy una autora que en sus relatos debe dejar una moraleja, porque la literatura no tiene esos fines.

¿Es difícil vivir en un mundo literario lleno de hombres?
Claro que lo es. Hay discriminación hacia las mujeres de América Latina, y ahora con las que escriben también. Se aduce que escribimos solo para ser leídas por mujeres. Me descalifican por escribir, y argumentan que mis libros no pueden ser leídos por hombres. Eso me molestaba antes, ahora ya no me importa; mis textos los disfrutan hombres y mujeres.

¿Llegó a la literatura por necesidad?
Mis inicios fueron raros: todos en mi familia escribían. Desde niña intenté escribir novelas; luego llegué a la universidad a estudiar arte, pero mi reencuentro con la literatura se dio luego de todo ello y me quedé con ella. La literatura y la ficción es lo que mejor retrata la naturaleza humana. No sé cómo la gente puede vivir sin ficción, sin identificarse con ella.

Sus libros son los acompañantes de muchos, en sus viajes o sus desvelos…

Me divorcio de la idea de mis libros, no pienso en ellos más allá del ejercicio de la escritura. Me gustaría escribir sin publicar. Me cansan las giras editoriales y todo lo que conlleva. Tengo un espíritu más libre; en pocas palabras me gusta escribir. Me gusta tener esa separación con los libros.

Portada de la obra Antigua vida mía. (Foto Prensa Libre: Ángel Elías)

LA AUTORA
Marcela Serrano nació en Santiago de Chile, en 1951.

Es hija de la novelista Elisa Pérez Walker y del ensayista Horacio Serrano.

A finales de la década de 1970 estudió lengua francesa en París, Francia, donde permaneció un año. Regresó a Chile y volvió a salir del país tras el golpe militar de Augusto Pinochet en 1973.

En 1977 volvió a Santiago de Chile. Se unió a grupos artísticos y montó una exposición de artes plásticas.

En 1994 recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por su novela Nosotras que nos queremos tanto.

Entre sus obras se encuentran Nosotras que nos queremos tanto (1991), Antigua, vida mía (1995), Lo que está en mi corazón (2001), Hasta siempre, mujercitas (2004) y Dulce enemiga mía (2013).

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