En 1970 presentó otra de sus obras maestras, “Morte accidentale di un anarchico” (1970), en la que rememora la extraña muerte del partisano Giuseppe Pinelli, que en 1969 se precipitó desde una ventana de la Jefatura de Policía de Milán, donde estaba detenido.
Su activismo político fue especialmente relevante en los convulsos Años de Plomo, entre los setenta y los ochenta, cuando creó la organización “Soccorso Rosso Militante” para proporcionar asistencia legal a los militantes de la izquierda encarcelados.
En la década de los noventa estrenó “Il papa e la strega” (1990), obra en la que representa a un pontífice autor de una encíclica inverosímil en la que defendía la liberación de la droga, el control de la natalidad o el regreso de la Iglesia a la pobreza.
Los dardos de Fo van en todas direcciones, desde la defensa de la desobediencia civil en “Aquí no paga nadie” a la historia alternativa del descubrimiento español de América en “Isabel, tres carabelas y un cascabel”.
En los años de los Gobiernos de Silvio Berlusconi sus espectáculos y monólogos estaban dirigidos a ridiculizar al mandatario con su habitual sarcasmo.
Fo también destacó por su pintura, sobre todo en la última etapa, con sus “falso Picasso” o, de nuevo, causando polémica por el retrato que hizo de la actual ministra para las Reformas, Maria Elena Boschi, y que se subastó para financiar al Movimiento Cinco Estrellas (M5S) de Beppe Grillo al que el dramaturgo apoyaba con fuerza.