Pedro Julio García brilló con luz propia en todas las actividades en las que se involucró. Algunas veces lo hizo en el cumplimiento de su apostolado periodístico, y otras, para servir a la Patria desde diversas trincheras, generalmente ligadas a su inclaudicable defensa de la libertad de expresión
En el homenaje al fundador estuvo presente don Mario Antonio Sandoval, hijo de Mario Sandoval Figueroa. Doña María Mercedes Girón de Blank, hija de Salvador Girón envió un mensaje por escrito para ser leído, ya que no pudo asistir.
En la actividad se entregó el Botón Centenario Periodista Pedro Julio García, al licenciado Danilo Parrinello, quien tiene una larga trayectoria en diversos campos y es columnista.
Pedro Julio García 1922- 2001
Como parte de su vida en Prensa Libre ocupó los cargos de director general, gerente general y presidente del Consejo de Administración.
Las personas que lo conocieron lo definen como una persona de pensamiento justo, ponderado, objetivo y ecuánime, con un discurso profundo donde la palabra precisa siempre estaba en el momento de plasmar sus ideas, críticas y análisis de la coyuntura nacional.
Sus cualidades principales fueron la serenidad y la templanza, las cuales se reflejaban en cada uno de sus artículos editoriales que definieron la línea periodística de Prensa Libre, desde su fundación. Sus análisis de la problemática nacional siempre dejaron de lado el sesgo político, pero fue implacable con los errores de los gobiernos de turno.
Don Pedro Julio, como se referían a él los periodistas, fue el inspirador del nacimiento de este matutino, que en sus primeros años fue vespertino. Cuando lo dirigió, durante 41 años, puso de manifiesto su estilo personal crítico y objetivo. Fue director desde su fundación hasta 1991, y desde ese cargo le imprimió un carácter férreo e idealista.
Su espíritu independiente recibió un duro golpe en 1951, cuando era director de Nuestro Diario, pues los nuevos propietarios de ese periódico le dieron directrices progobiernistas, ordenanzas que don Pedro Julio se negó a cumplir, por lo que fue despedido de dicho rotativo.
Esta situación molestó a sus compañeros Mario Sandoval Figueroa, Álvaro Contreras Vélez y Salvador Girón Collier, quienes solicitaron su reinstalación, petición que no fue acatada por los nuevos propietarios, por lo que todos renunciaron, junto con el columnista Isidoro Zarco, quien lo hizo días después.
Don Pedro Julio, así como sus compañeros que fundaron Prensa Libre, se consideraba discípulo del maestro del periodismo Federico Hernández de León, fundador de Nuestro Diario, por quien siempre manifestó respeto, admiración y simpatía.
Como la mayoría de sus compañeros fue un autodidacta, pero posteriormente egresó de la Escuela Centroamericana de Periodismo y su nombre figura entre los fundadores de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG) y de la Cámara Guatemalteca de Periodismo (CGP).
Don “Peter”, como también lo identificaron los comunicadores contemporáneos, no guardó para sí los conocimientos que adquirió a través del empirismo y la academia, sino que acostumbraba compartirlos con los colegas que solicitaban un consejo y como parte de su escuela les transmitió su sentido crítico de la realidad nacional.
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Entre sus afanes constantes buscó encontrar la palabra certera, la noticia completa y la infaltable primicia enfocada con mesura y olfato periodístico. Quienes lo conocieron evocan dos características: era bastante serio, pero tenía un gran corazón. Asimismo, recuerdan que su oficina siempre estaba abierta, excepto cuando la cerraba para escribir el editorial del día.
Empleados de este matutino que tuvieron a honra conversar con García cuentan que en algunas ocasiones dijo que el periodista no debe trabajar por el aplauso, porque entonces su labor pecaría de falsa e impuesta, y quien así lo hace atiende, por lo general, las preferencias de su propia vanidad. Estas frases las expresaba porque las practicaba y como constancia defendió los principios y valores, tanto personales como profesionales.
Don “Peter” también destacó en otros campos. Por ejemplo, representó a Guatemala dos veces en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), fue compositor y cantante, pero sobre todo puso en valor, como pocos, las cualidades del periodista por vocación.
En 1983, durante una de las épocas más difíciles del conflicto armado interno, fue secuestrado por un grupo guerrillero que llegó a su casa, preguntó por él y cuando salió se lo llevaron. Permaneció cautivo durante dos semanas, las cuales fueron de agonía para su familia y la prensa del país, por el gran número de asesinatos políticos en esos años.
Tras cumplirse una serie de demandas planteadas por los guerrilleros, fue liberado y continuó al frente de su cargo sin modificar en absoluto su convicción crítica.
Cuando se retiró, en 1991, don Pedro Julio había consolidado a Prensa Libre como el referente informativo del país a través de directrices inspiradas en el sentido más profundo de la ética y el servicio a los guatemaltecos. Falleció el 13 de diciembre del 2001 y años después su heredera vendió sus acciones.
Con información de Juan Diego González.