El buque Teutón
El primer Emden estuvo al servicio de la Marina Imperial Alemana durante la Primera Guerra Mundial.
En 1910 fue destinado a Oriente y fue parte de la escuadra de cruceros con base en el protectorado alemán de Tsingtao, China.
Ahí participó con buques estadounidenses, japoneses y británicos para controlar la revuelta de Nankín.
El 29 de junio de 1914, el navío alemán recibió por radio la noticia del asesinato del archiduque Fernando de Austria, en Sarajevo, por lo que el capitán Karl von Müller se puso en alerta.
El 31 de julio dejó la base y se adentró en el Mar Amarillo. El 4 de agosto, Gran Bretaña declaró la guerra.
Fue entonces que el Emden se convirtió en un crucero corsario y, como tal, su función fue la de atacar el tráfico mercante en el Pacífico sur e Índico para crear el mayor daño posible en los abastecimientos aliados, además de apartar las naves enemigas para que otras embarcaciones alemanas pudieran pasar sin problemas.
De hecho, el Emden se hizo famoso porque en los primeros tres meses de conflicto bélico hundió o apresó a 16 naves enemigas y destruyó puertos e industrias en las costas, pese a que su marina de guerra no era tan poderosa ni numerosa como la Royal Navy Británica.
“Los cruceros ligeros germanos, como el Emden, eran más pequeños, lentos y con menor autonomía; encima, estaban peores armados que los británicos”, se lee en el documento El crucero corsario Emden. “Sin embargo, eran muy superiores en cuanto a calidad de construcción, precisión de artillería y capacidad de resistencia en ataque”, prosigue.
Incluso, el almirante Alfred von Tirpitz dijo: “Seremos menos, pero mejores”.
Como buque corsario, el Emden capturó a su primera víctima el 9 de septiembre de 1914. Fue el vapor griego Pontoporos, que si bien era de una nación neutral, transportaba carbón de India, que en ese entonces era una colonia inglesa. Por ello, el capitán Von Müller lo consideró presa legítima.
Otra característica de los marinos de este navío es que trataban a sus víctimas con respeto, según las normas internacionales de guerra.
El 1 de noviembre, los alemanes festejaron las 30 mil millas náuticas recorridas.
Aunque tuvieron muchos éxitos, por fin cometieron un error que les costó la derrota: el 9 de noviembre, el buque Sídney los hundió a medio camino entre Sri Lanka y Australia.
De los 361 tripulantes, 134 murieron en combate y 44 resultaron heridos.
El nuevo navío
Después del hundimiento del primer crucero ligero Emden, se construyó otro bautizado con el mismo nombre, el cual estuvo al servicio de la Kriegsmarine (Fuerza Armada Naval del Tercer Reich).
Cuando vino a Guatemala estaba bajo el mando del capitán Johannes Bachmann, quien zarpó desde Wilhelmshaven, en el norte de Alemania, el 23 de octubre de 1935.
Sus visitas incluyeron las islas Bermudas, la costa norte de Sudamérica, Panamá —donde cruzó al Pacífico por el Canal—, Guatemala, Hawái y la Costa Oeste de Estados Unidos.
Regresó por el país canalero y siguió hacia la Costa Este de Estados Unidos, Canadá y España, para finalmente llegar a su punto de partida, en Alemania, el 11 de junio de 1936.
En Guatemala
El Emden llegó al Puerto San José, Escuintla, a principios de enero de 1936. Su visita fue de cortesía, como una gira de buena voluntad para promocionar los JJ. OO. que ese año se iban a efectuar en Berlín.
En esa ocasión, los tripulantes se transportaron en tren hasta la capital, donde desfilaron ante militares de alto rango del Gobierno de Jorge Ubico —de hecho, el dictador era admirador de las políticas fascistas de Benito Mussolini, Francisco Franco y Adolf Hitler— y ante la mirada de cientos de guatemaltecos.
Hay que recordar que en aquella época, los inmigrantes alemanes eran numerosos y eran propietarios de grandes extensiones de terrenos y fincas, sobre todo en Quetzaltenango, Cobán, Retalhuleu, Mazatenango y Puerto Barrios; de hecho, en cada una de esas localidades, así como en la capital, había una Deutsch Haus (Casa de Partido).
Crónicas afirman que los tripulantes del crucero con bandera nazi tuvieron una recepción de honor en el Club Alemán, y que algunos, incluso, fueron invitados a conocer las fincas cafetaleras de los teutones en la Costa Sur y en las Verapaces.