EDITORIAL

Patrimonio revalorizado

En un país con la riqueza ecológica, prehispánica, colonial, geográfica y, sobre todo, humana como Guatemala es urgente la innovación en el manejo de la estrategia turística, la desburocratización de procesos, la agilización de planes integradores para potenciar tradicionales y nuevos destinos, así como una capacitación a gran escala para comunitarios, emprendedores y prestadores locales de servicios, a fin de que no solo conozcan el patrimonio de sus respectivas regiones, sino también sean partícipes y beneficiarios de una industria que puede contribuir efectivamente al desarrollo local.

Una mejor valoración de los activos turísticos más importantes conducirá a una actitud colectiva orientada a preservar tales tesoros y a brindar una experiencia satisfactoria y segura a los visitantes, tanto en la actual fase de reactivación en pandemia como en una ulterior etapa de expansión competitiva global.

Es innegable que el covid-19 ha golpeado la actividad turística a escala global. Grandes potencias que reciben decenas de millones de visitantes al año han visto derrumbarse las cifras a causa del temor, los cierres por segundas y tercera olas o la reducción de recursos económicos. No obstante, alrededor del mundo se efectúan verdaderas reinvenciones del mercado, tendientes sobre todo a atraer visitantes de ciudades y estados vecinos, a brindar paquetes hacia destinos no masivos y a potenciar las actividades al aire libre, que en Guatemala tienen una amplia gama de opciones.

La Organización Mundial del Turismo ha propuesto acciones para poder gestionar la crisis actual, que golpea por igual a grandes compañías y a comunidades que tradicionalmente han dependido del turismo para sus ingresos. La pérdida de empleos directos e indirectos a causa de la reducción de visitantes es uno de los impactos más dramáticos, por lo cual merece atención y acciones concretas, como exenciones fiscales temporales para pequeñas empresas a cambio de mantener plazas de trabajo o bien brindar facilidades para empleos de tiempo parcial sin que se pierdan prestaciones a largo plazo.

Las visitas a parajes montañosos, sitios arqueológicos, fincas agroturísticas, volcanes, cascadas o rutas alternativas de terracería constituyen algunas de las variantes que se pueden llegar a convertir en auténticas tendencias en las cuales Guatemala sería fuertemente competitiva. Para esto es necesaria una capacitación en protocolos sanitarios, no solo relacionados con el covid-19, sino con el manejo de alimentos, limpieza de instalaciones y disposición de los desechos sólidos y líquidos. Asimismo, es necesario enfatizar reglas de convivencia y respeto entre los visitantes, quienes deben evitar cualquier tipo de contaminación.

La pandemia se ha vuelto excusa para muchas deficiencias recientes y preexistentes. Pero no debería serlo para que el Ministerio de Ambiente en verdad refuerce la conservación de reservas naturales o para que la cartera de Gobernación provea mayor seguridad en regiones de gran potencial ecoturístico. Conservar es mucho más barato que destruir; aprovechar los bosques es más productivo que quemarlos, y emprender planes innovadores es mucho más inteligente que inventar excusas.

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