Meta humanos
Una nueva generación de guatemaltecos sanos y con oportunidades
Resolver los grandes problemas del país no es responsabilidad solo de los jóvenes.
Hace casi más de 13 años tuve la oportunidad de participar como voluntario en una comunidad en Santa María Cahabón, Alta Verapaz. Nos invitaron a instalar recolectores de agua de lluvia y a entregar filtros de agua. Esta iniciativa fue organizada por Puente, una institución que se dedica a capacitar a mujeres y sus familias para prevenir la desnutrición crónica infantil (DCI). Esta afecta directamente el cerebro del niño que la padece; no se cura, por lo que el daño es irreparable.
Debemos promover la mejor educación, pero también empatía hacia los menos favorecidos.
Cuando nos presentaron su marco de acción, se me quedó grabada la visión de Puente: lograr “una nueva generación de guatemaltecos sanos y con oportunidades”. Me llamó la atención, pues en mi opinión, era una visión demasiado ambiciosa: ¡qué desafío pensar en todos los guatemaltecos!; me pareció un poco irreal.
Desde ese primer voluntariado me invitaron a involucrarme directamente en Puente y desde el año 2020 tengo el honor de dirigir la Junta Directiva de dicha fundación. Aunque la visión me sigue pareciendo un gran reto, creo que es posible lograrlo, pero para alcanzarlo necesitamos cambiar mucho como país.
Esos cambios deben gestionarse inicialmente a través de un esfuerzo estructurado de concientización. Antes de esa primera experiencia, yo no tenía idea de qué era la DCI, cómo impactaba la vida de las infancias a largo plazo y por generaciones. Si no hubieran llegado a nuestro grupo de jóvenes a buscar voluntarios, no sé hasta cuándo habría conocido esta realidad o si me hubiera involucrado en algo para movilizarme al cambio.
A principios de septiembre, varias personas asistimos al evento de “Educación para el Futuro”; este fue liderado por MetaHumanos y Volcano4Good. Uno de los temas principales fue la importancia de “desbloquear el potencial de los jóvenes”; las intervenciones fueron en torno a mejorar la educación y encontrar métodos innovadores de educación, por citar algunos ejemplos. Por un momento sentí que las propuestas, aunque eran interesantes, sonaban un poco descontextualizadas, porque en un país en donde el 50% de los niños padece o ha padecido DCI, parece que estamos formulando propuestas solo para un grupo de personas, dejando fuera a una mayoría.
Pero meditándolo, este tipo de pensamiento no construye; al contrario, puede crear más división. Después de analizarlo detenidamente, me convencí de que este tipo de iniciativas son las que nos pueden ayudar a construir un mejor futuro. Debemos buscar cómo “desbloquear el potencial de los jóvenes”, pero acompañado de darles a conocer los problemas sociales del país y de retarlos a buscar soluciones.
Claramente los jóvenes son el futuro y casi presente de la sociedad, debemos promover que tengan la mejor educación, pero que también tengan empatía hacia los menos favorecidos; solo así podremos construir un mejor futuro.
Por último, es importante mencionar que resolver los grandes problemas del país no es responsabilidad solo de los jóvenes; los adultos tenemos la responsabilidad de salir de nuestra burbuja y tomar acciones concretas para dar oportunidades a todos. Los empresarios debemos crear empleos dignos y empresas que lleven desarrollo a las comunidades. El Estado debería asumir su papel protagónico en resolver problemas como la DCI e innovación en la educación.
Una nueva generación de guatemaltecos sanos y con oportunidades es posible si como ciudadanía asumimos nuestro compromiso y nos cuidamos entre todos. Lo que hagamos ahora definirá si en el futuro nos sentimos orgullosos o arrepentidos. El presente es el único momento que realmente tenemos, y aprovecharlo con valentía y propósito es la mejor forma de honrar el futuro que deseamos.