CATALEJO

Poco a poco baja imagen presidencial

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El presidente Alejandro Giammattei está en un error craso al haber tomado, claramente, la decisión de negarse a escuchar a quienes le pueden hacer sugerencias ajenas a los intereses sectoriales e individuales porque no están dentro del círculo gobernante de alto nivel, cada vez más parecido a las “roscas” de gobiernos anteriores. Pronto se arrepentirá de hacer caso a sus dos asesores extranjeros de campaña, quienes no saben cómo gobernar, distinto a ganar una elección. Una de las peores sugerencias es la de exigir sacrificios económicos a todos, menos a la alta burocracia. Poco a poco surgen señalamientos de gente directamente afectada por las terquedades de no actuar bien con la pandemia.

' El resultado respecto a la corrupción es descorazonador: no se entiende su relación con los graves problemas sufridos por Guatemala.

Mario Antonio Sandoval

Ayer recibí el video de una doctora del Roosevelt, no perteneciente a ningún sindicato, aunque teme represalias. Según afirma, no se han tomado medidas de protección al personal. No hay batas, anteojos, y las mascarillas entregadas no sirven, por lo cual las enfermeras deben pagárselas de su propio dinero. Al no haberles hecho pruebas, se han quedado en el hospital para no arriesgar el contacto de sus familias y sus turnos son de 18 horas un día y tres de descanso. Los hospitales van a colapsar por las medidas no tomadas adecuadamente. Se hacen la válida pregunta de a dónde se está yendo el dinero del endeudamiento tan grande, en vez de utilizarse para equipo de trabajo. Y también exigen información real del gobierno de los casos.

Un trabajo de ayer, del periodista Ricardo Quinto, se refirió a los sueldos de la alta burocracia. (Expresados en miles de quetzales). Sorprende el salario de la contadora del Congreso, 77, y esto la coloca en el séptimo lugar. Esa cifra supera al de estos presidentes: del IGSS, 76, de la Corte Suprema de Justicia, 72; jefe de la SAT, 63; del TSE, y del Vice del Congreso, 56 cada uno; jefe del MP, 60; los cinco secretarios de la directiva del Congreso, 51 cada uno; magistrados TSE, 50; rector de la Usac, 48; procurador general de la Nación, 46. En la cima están el presidente, 149; el vice, 136; el presidente de la CC, 100, los tres directivos de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, 98 cada uno; los cuatro magistrados de la CC, 86 cada uno, y el presidente del Banguat, 85.

Estas cifras afectan al mandatario por no tratar de adecuarlas a la realidad nacional. La contadora del Congreso tiene un salario superior a cualquier ministro. El efecto mayor se deberá a los 388 mil mensuales repartidos entre los directivos de la hoy impopularísima Comisión Nacional de Energía Eléctrica, especialmente luego del veto a la apresurada y poco técnica sugerencia del Congreso. Pese a ello sufrió una derrota política, porque los impresentables diputados quedaron como los buenos de la película y a causa de los caprichos y los egos se avecina una batalla interinstitucional nociva para los ciudadanos, ahora con pocas posibilidades de pagar en este momento. Es incomprensible por qué el mandatario se aferra y no simplemente admite haber sido vencido.

El punto es simple. No se le puede pedir sacrificios a un pueblo obligado por hambre a salir con banderas blancas en plena capital y luego recibir la innecesaria ofensa de llamárseles “acarreados”, insulto político terrible en la jerga nacional, porque implica ser llegados previo pago a un acto político. Hasta donde sé, ningún partido político tiene bandera blanca… para colmo, ayer sus enemigos políticos hicieron circular, con evidente gana de afectarlo, un video del doctor Giammattei cuando se dirigía al nefasto Jimmy al mes de haber comenzado su período y le recomendaba rodearse de la mejor gente. No es necesario reiterar: el fracaso del mandatario por omisión de acciones no conviene a nadie, pero debe acatar el consejo de implorar “Dios, libérame de mis amigos”.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.