Milei y Arévalo: dos caminos opuestos
Milei apostó por reducir el peso del gobierno y liberar la economía; Arévalo incrementó el gasto gubernamental y los programas sociales.
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Como lo anticipé, el primer año de gobierno de Javier Milei, en Argentina, y de Bernardo Arévalo, en Guatemala, ha sido un excelente experimento político, el de las antípodas. Mientras Milei apostó por reducir el peso del gobierno y liberar la economía, Arévalo incrementó el gasto gubernamental y los programas sociales. Los resultados de cada modelo ya comienzan a marcar diferencias claras.
El primer año de gobierno de Javier Milei y de Bernardo Arévalo han sido un excelente experimento político, el de las Antípodas.
Milei inició su mandato con un objetivo claro: desmantelar el gobierno que asfixiaba a los argentinos. En su discurso del primer año, destacó cómo redujo los ministerios de 18 a ocho, eliminó cien secretarías y subsecretarías, y cerró más de 200 áreas gubernamentales innecesarias. Despidió a 34 mil empleados públicos y detuvo la emisión monetaria, logrando el primer superávit fiscal en 123 años. Su gobierno eliminó más de 800 regulaciones y planteó un ambicioso plan de tres mil 200 reformas estructurales adicionales, con el propósito de hacer de Argentina el país más libre del mundo. El resultado de estas medidas ha sido un descenso drástico de la inflación. La eliminación de barreras comerciales y la confianza restaurada en el mercado han generado un aumento en la inversión extranjera y el interés global por el nuevo rumbo del país.
En contraste, en Guatemala, Arévalo ha seguido la senda opuesta. Su gobierno ha multiplicado los programas asistenciales, duplicando el número de beneficiarios de la Bolsa Social y lanzando el Bono Único para 120 mil hogares rurales. Aumentó el salario mínimo. El gasto público creció considerablemente, justificándolo en proyectos de infraestructura y subsidios.
La comparación entre ambos enfoques no podría ser más clara. Milei ha tratado de devolver el control económico a los ciudadanos, confiando en la capacidad de cada individuo para tomar sus propias decisiones. Arévalo, por otro lado, sigue la receta estatista de siempre: más programas, más intervención y más dependencia de los subsidios estatales.
En cuanto a sus planes futuros, Milei ha delineado una estrategia aún más audaz para profundizar la desregulación y consolidar la apertura del mercado. Su equipo está diseñando una reforma fiscal que reducirá en 90 por ciento los impuestos nacionales. Además, planea la eliminación definitiva del cepo cambiario y la implementación de un esquema de libre elección de moneda, con la meta final de cerrar el Banco Central. Su gobierno busca acuerdos de libre comercio y eliminar aranceles. También ha anunciado planes para convertir a Argentina en un hub de inteligencia artificial y energía nuclear.
Arévalo, en cambio, ha trazado un plan que profundiza la presencia del gobierno en la economía. Entre sus prioridades para 2025 se encuentra la expansión de los programas sociales, la construcción de carreteras y la implementación de un programa de créditos agrícolas. Además, ha propuesto la creación de un sistema de becas masivo y el desarrollo de un metro en la ciudad de Guatemala.
La diferencia de enfoque es evidente. Milei busca un gobierno más pequeño y efectivo, donde los ciudadanos puedan prosperar sin la carga de impuestos excesivos ni regulaciones innecesarias. Arévalo, por su parte, refuerza la estructura clientelar de los gobiernos anteriores, alimentando la dependencia de la población y aumentando los obstáculos para la inversión privada.
Los resultados de ambos modelos quedarán aún más expuestos en los próximos años. Si la historia y la teoría económica sirven de guía, Argentina tiene el potencial de convertirse en un caso de éxito, si logra consolidar su proceso de liberalización. Guatemala, por otro lado, corre el riesgo de estancarse bajo el peso de un gobierno cada vez más grande y costoso. ¿Usted cuál piensa que funcionará mejor?