A cinco metros de profundidad de la plataforma que cubre el área de El Gran Jaguar, los arqueólogos que trabajaban desde hace siete años en la restauración de los templos, descubrieron una fosa que se suponía guardaba los restos de algún sacerdote o emperador maya así como sus joyas. Afortunadamente los saqueadores no descubrieron esta tumba, de lo contrario los tesoros que contenía habrían terminado en colecciones particulares, como ha sucedido en otros sitios arqueológicos.
Algunas de las piezas encontradas debajo de El Gran Jaguar. (Foto: Hemeroteca PL)
La entrevista
La tumba fue localizada por el arqueólogo Aubrey S. Trikfield, director del proyecto Tikal quien otorgó en ese entonces una entrevista a Prensa Libre:
Hoy vamos a entrar por primera vez a esta fosa, tenemos gran deseo de conocer lo que hay debajo de esa piedra (señala lo que hay a través de un plástico colocado sobre un boquete). Como principio hemos puesto este plástico para proteger el fondo del material que ha cubierto parte del suelo.
—¿A qué se debe que no se haya bajado para explorar?— preguntámos al arqueólogo.
Tenemos un biólogo que tiene que hacer una exploración previa. Como se verá, hay que tomar algunas precauciones, al tocar lo que se encuentra al fondo es necesario utilizar guantes para preservar y defender la pureza del contenido de esta tumba.
Ahorita — añade — están, en el taller (un taller mecánico y de carpintería que tienen fuera de este sitio). ajustando los aparatos y esperamos bajar,— después de mediodía.
La entrada al sitio en donde fué localizada la tumba, parte del frontispicio de este fantástico templo, precisamente en donde se están restaurando las gradas que conducen al palco que domina la construcción de 65 metros de altura.