El informe policial añade que, aún con vida, el comerciante fue trasladado al centro de salud de la localidad, pero por las heridas que tenía en la cabeza y rostro, murió media hora después de su ingreso.
La muerte del comerciante provocó la ira de un grupo de comuntarios, quienes se organizaron y empezaron a buscarlo, ubicándolo cuando se subía a una lancha para huir hacia territorio mexicano. La turba lo amarró y amenazaba con quemarlo vivo.
Agentes de la subestación policial ubicada en la comunidad El Naranjo dialogaron con los vecinos y luego de una hora aceptaron entregarlo. Minutos después, cuando el capturado era trasladado hacia la cabecera municipal, otro grupo de vecinos empezó a seguir a la autopatrulla con la intención de linchar al supuesto asesino.
En el interior de la ferretería, técnicos del Ministerio Público (MP) localizaron el mazo manchado de sangre, con la cual León Corado le habría destrozado el cráneo y rostro al comerciante.
Una versión extraoficial indica que el crimen habría sido motivado porque el dueño de la ferretería se negó a darle dinero al detenido para comprar licor, extremo que no pudo ser confirmado por las autoridades.