Semanario de Prensa Libre • No. 280 • 15 de Noviembre de 2009

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D mundo

Ellos eran ellas
Para tener acceso a la educación, para obtener un trabajo “de hombre” o para adquirir poder, mujeres de diferentes épocas actuaron o se disfrazaron como si fueran “ellos”.


María Teresinha Gomes.

por roberto villalobos



1508 a 1458 a.C.
Hatshepsut
Era esposa del rey egipcio Tutmosis II. Cuando dicho rey muriera, heredaría la corona Tutmosis III, quien era hijo del rey e hijastro de Hatshepsut. Sin embargo, cuando el rey murió, el heredero era todavía un niño, así que Hatshepsut tomó el poder.
Durante algún tiempo ejerció como si fuera un hombre, pues los egipcios creían que las mujeres no podían desempeñar un papel tan importante y, además, creían en la divinidad del faraón.
Pero pasado un tiempo ya no mantuvo en secreto su sexo. Eso sí, ocultó a su hijastro por espacio de 21 años. En todo ese tiempo, especialmente al principio de su gobierno, mandó a edificar construcciones que fusionaran las imágenes de una reina y de un rey: en una estatua de granito se le muestra con el cuerpo de una mujer pero con los símbolos del rey: el nemes —tocado a rayas de la cabeza— y la cobra uraeus. En otros relieves aparece con el vestido tradicional hasta los tobillos, pero con los pies separados, la postura típica del gobernante. Con los años, Hatshepsut decidió eludir el asunto de género y se hizo representar como rey, con el tocado, la falda shenti y la falsa barba, sin rasgos femeninos.
Una vez fallecida, su hijastro Tutmosis III llegó al poder y se embarcó en un peculiar pasatiempo: borrar de la historia a su madrastra, el rey. No lo logró, pues sobrevivió mucha evidencia de la histórica reina-faraón.

1412-1431
Juana de Arco
Nació en Domrémy, un pequeño pueblo de Champagne, Francia. Nunca aprendió a leer ni a escribir, pero sí “cocer e hilar como cualquier mujer”, como dijo cierta vez. Desde los 13 años tuvo experiencias místicas y afirmó haber visto a San Miguel Arcángel, Santa Catalina y Santa Margarita en diferentes visiones. Ellos, se supone, le revelaron su misión: salvar a Francia de sus enemigos.
La sencilla campesina, entonces, pidió a los militares que le permitieran vestirse de hombre para poder participar en las batallas. Aceptada su petición, encabezó al Ejército francés y obtuvo una victoria decisiva sobre los ingleses en Patay, al tiempo que liberaba a Orleáns.
Posteriormente, sin el apoyo real, dirigió, en 1430, una operación militar contra los ingleses en Compiègne, cerca de París. Allí fue capturada y la condujeron ante un tribunal eclesiástico en Ruán. Fue interrogada durante 14 meses y fue acusada de maldad por vestir ropa masculina, y de herejía, por su creencia de que era directamente responsable ante Dios y no ante la Iglesia Católica. Por ese motivo fue condenada a muerte. Por la presión a la que fue sometida, se arrepintió y su sentencia fue conmutada a cadena perpetua. Sin embargo, al ingresar a prisión, de nuevo vistió como un hombre y la condenaron a morir, esta vez por un tribunal secular. El 30 de mayo de 1431 fue enviada a la hoguera por relapsa (herética reincidente). Veinticinco años después, la Iglesia revisó su caso y la declaró inocente. Fue canonizada en 1920 por el papa Benedicto XV.

Finales siglo XVII-1721
Mary Read
La versión del escritor Daniel Defoe afirma que Mary Read fue producto de los amoríos de su madre, quien estaba casada con el capitán de un barco mercante. Debido a que su hijo mayor murió, ocultó el sexo de la niña para que, al fallecer su esposo, pudiera cobrar la herencia. Read creció vestida de hombre.
De adulta, trabajó en embarcaciones comerciales y de la milicia. Tiempo después fue reclutada por los piratas liderados por el capitán John Rackam. Luego de varios éxitos en el Caribe, la tripulación se dedicó a los festejos y a la bebida.
El 20 de octubre de 1720, las tropas del capitán Barnet los capturaron borrachos y ni siquiera pusieron resistencia. Todos fueron sentenciados a la horca. Read y su amiga Anne Bonny —otra pirata— aseguraron que estaban embarazadas para aplazar la ejecución. Bonny recibió el perdón oficial y se le perdió el rastro en los registros, mientras que Mary Read murió en 1721 por fiebre, cuando aún estaba en prisión.

1791-1856
Enriqueta Favez
No se sabe mucho acerca de sus orígenes, excepto que nació en Lausana, Suiza, alrededor de 1791.
Se casó con un soldado francés a los 15 años. Al enviudar, tres años después, fue a estudiar medicina a París, vestida de hombre, pues en esos tiempos no se permitía que mujeres ejercieran esa profesión.
Luego, con ropa masculina, se presentó en el Ejército con el rango de su difunto marido y fue aceptada como cirujano en las fuerzas de Napoleón. Fue capturada en España por las tropas de Wellington y, a partir de entonces, empezó una vida lejos de Europa.
Llegó a Baracoa, Cuba, también como hombre. El “doctor Favez”, con el tiempo, despertó sospechas acerca de su verdadero género. La sociedad católica se escandalizó e investigó. Tras un examen físico, Enriqueta se vio forzada a admitir la verdad. Con solo 33 años fue puesta en prisión en La Habana y, luego, enviada a Nueva Orleáns, EE. UU., para vivir con sus padres, quienes a su vez la metieron a un convento de monjas.
Murió en 1856.

1795-1865
James Barry
Su nombre real era Miranda Stuart. Desde 1809 se disfrazó de hombre para estudiar Medicina en la Universidad de Edimburgo. Tras graduarse en 1812 ingresó en el Ejército británico, con el cual ejerció la profesión en Sudáfrica, India, el Caribe y otras partes del mundo. En 1857 fue trasladada a Canadá, para hacerse cargo de los hospitales militares.
El “doctor Barry” siempre fue pequeño, delgado y sin vellos en la cara; sus compañeros, simplemente, lo consideraban diferente o excéntrico.
Se retiró en 1864, y murió el 25 de julio del año siguiente. Los encargados de preparar su cuerpo para el funeral fueron quienes se dieron cuenta de su bien guardado secreto.

1832-1919
Mary Edwards Walker
Fue la primera mujer estadounidense en convertirse en médico militar, prisionera de guerra y receptora de una Medalla de Honor. En la Guerra Civil vistió pantalón bajo su falda, la chaqueta del uniforme de un hombre y dos pistolas. Una vez fue detenida por llevar ropa de hombre, como civil. Asimismo, fue una fuerte defensora de los derechos de la mujer.

1933-2007
El general Tito
El nombre del general Tito Aníbal da Paixao fue famoso en Portugal en 1992, porque se descubrió que en realidad se trataba de María Teresinha Gomes, una mujer que desde los 16 años empezó una vida de estafadora.
Debido a sus múltiples fraudes, sus víctimas la empezaron a buscar en 1974, por lo que tuvo que huir. Ese año, durante el Carnaval de Lisboa, se le ocurrió una idea para esconderse de forma permanente: disfrazarse con el uniforme de un militar.
Compró un disfraz con algunas falsas insignias y así fue como nació el general Tito, una falsa identidad que asumió por 18 años. En ese período, además, se hizo pasar por abogado, agente de la CIA y funcionario de la Embajada de Estados Unidos.
Un tribunal la juzgó y la condenó a tres años de prisión por estafa, una pena que nunca cumplió. El 1 de julio del 2007, en su casa, fue descubierto su cadáver en avanzado estado de descomposición.


   

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