“Soy un accidente”
De nuevo, y con este serán tres, Michel Peraza se mete en el estudio de grabación para producir Pacífico, cuya entrega está programada para el 2010.

por Viviana Ruiz
Fotos: Daniel Herrera
El poeta toma la cotidianidad y la transforma con palabras. Alejado de la divinidad postuladas por Vicente Huidobro, más terrenal, Michel Peraza juega con el lenguaje y la creatividad para ofrecer canciones libres o no, con métrica o sin ella, con sensibilidad, inteligencia y espontaneidad.
Este cubano que reside en el país desde 1998, y que asegura estar a favor de la piratería musical, cuenta con total desenfado que su carrera artística es el resultado de un accidente: “Nací en la isla, por accidente, y tuve la dicha de seguir la huella de los grandes maestros del arte”. Se refiere a Frank Delgado, Trece ocho, Satanai, Carlos Varela...
Hoy vive en Panajachel y prepara su tercer material discográfico, al que titula Pacífico: un poco real, un poco mítico. “Mi único propósito con este disco es que la gente lo baile. Quiero que tenga 13 ó 14 canciones y presentarlo en la Sala del Teatro de Cámara Hugo Carrillo, del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias”, dice este tatuado rubio, sentado en una silla de plástico en la terraza de lo que días atrás fuera un restaurante con el sabor de su isla: La paladar, un proyecto que emprendió con su colega, el también músico, Josérra, y que durante un tiempo, muy poco, por cierto, lo mantuvo ocupado en la cocina, otra de sus pasiones accidentadas.
Y es que a pesar de que gusta estar entre sartenes y ollas o enfrentándose al mar sobre una tabla de surf, vuelve a la música, a componer historias y “robar poesías”, dice. Porque Peraza hace suyas las palabras de Vicente Huidobro: ¿Qué es la poesía y quién es el poeta? “Si hay algo que me gusta lo pongo en una de mis canciones. Soy un ladrón de escritores”, comenta con ese acento cubano, pero con palabras guatemaltecas, después de darle un trago a su vaso de vino.
De sus anteriores propuestas: Cristales vacíos y Sin perder la paz, poco se escuchó en las radios del país, pero sus canciones dieron la vuelta al mundo, pues fueron soundtrack de películas nacionales como Las estrellas de la línea, La casa de enfrente y V.I.P., la otra casa.
“Te cuento; de Cristales vacíos se usaron casi todos los temas para la cinta Las estrellas de la línea, de Chema Rodríguez. Estas fueron Pulp Fiction, Corten..., ¡acción!, Nena, No sé todavía y Tres en uno. De Sin perder la paz escribí No vale para V.I.P., además se incluyó Ni menos, ni más y Cuesta piel, que la compuse para La casa de enfrente”.
Eso que llaman inspiración
Acompañado por su guitarra, y uno que otro amor, le llegan las musas en cualquier hora y en cualquier lugar. “Hace un tiempo estaba en un mercado de la costa sur y vi pasar a una mujer que literalmente hizo revivir a los pescados con sus movimientos”, dice con una sonrisa pícara. De esa cuenta nació la melodía que le da nombre a su tercer proyecto: Pacífico.
Aunque aún no está terminado el material, Michel ya tiene claro cuál será su primer sencillo: María.
Se trata de una balada: “Me he alejado del jazz, pero no puedo abandonar las baladas. Tampoco los tumbaos y el rap”, explica, para luego cantar una estrofa: María..., espérame a que pasen estos días y me cambie la suerte..., vamos pa´l lago ahora que la mañana despunto... pa´ que te tuestes. No es mía... esa manía la aprendí de ti María... abres, entras y hasta el fondo te vas... sin detenerte...”.
Esta canción, aunque no lo dice a la primera, tiene dueña. “María —cuenta más tarde—, me dejó y este tema es el resultado de nuestra separación”, añade.
Cuando esté terminado el disco, la productora Libélula Azul Claro podrá afirmar que puso en el mercado un material artesanal digital, pues ha sido trabajado en la pequeña oficina que Peraza tiene en su casa.
En este hace uso de una computadora, un teclado, una guitarra y un diminuto e improvisado estudio de grabación.
Claro, cuenta con la venia de M aximón, o San Simón, al que dice estar muy conectado, y a quien tiene todo el tiempo presente, pues en este lugar lo que más destaca es un cuadro de la deidad, combinación de santo/diablo, uno de los remanentes más fuertes de la filosofía original nativa en Santiago Atitlán.
Al pie de este, un desplegado con la letra de otra de sus líricas: la más irreverente del álbum, asegura Josérra: “Soy un zángano, no me tiento. Soy como
Tula en su cuarto, pero bien despierto y meneando. Si sentís movimientos, no son temblores, soy yo, candela, mami, candela...”, reza una de sus estrofas.
Libre libertad es otra de las líricas que estará presente en Pacífico. Esta es, quizá, la más rapera. “No pretendo ser como los de Calle 8, pero cada vez más este ritmo se apodera de mi mente”, resalta.
Por el momento no tiene pensado regresar a Cuba. Nadie me sacó de mi país, yo salí porque así lo quise. Soy un sobreviviente y aunque no tengo nada en contra de la Revolución, en este país me he sentido bien acogido y tranquilo. Vine solo con mis propuestas y ahora tengo muchos amigos y buenos recuerdos”, cuenta, con un puro en una de sus manos y con la otra puesta en el corazón.
En la casa de estos músicos (Peraza y Josérra) siempre hay rumba. De hecho, la noche de un miércoles, el día de la entrevista, se hacen los arreglos para pasársela bien más tarde... Vivo feliz y lo único que te digo es que debes creer en los sueños, porque sé que si crees en los sueños, ellos se crearán. Y si no se cumplen, pues qué importa. Como decía la abuela: “Las grandes desilusiones han de ser grandes ilusiones”. Y, por supuesto, espero que todos se ilusionen con... Pacífico.
- El sencillo del disco será presentado este 20 de noviembre en el mismo lugar que lo vio cantar por primera vez: La Cúpula.
- Pacífico saldrá al mercado en el 2010.
- El material estará disponible en www.michelperaza.com
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