Guatemala, 16 de julio de 2009

PERSISTENCIARicos y pobresMargarita Carrera

INDEPENDENCIAIndependenciaJuan Callejas Vargas

PERSPECTIVASDesmontemos los obstáculosRenzo Lautaro Rosal

ALEPHQue agradezcan el jabónCarolina Escobar Sarti

COLABORACIÓNBomberosLeonel Guerra Saravia

IDEASJorge Jacobs A.¿Golpe?
El viernes pasado fue un día en que Guatemala estuvo en el centro de las noticias porque —por alguna insólita coincidencia— dos presidentes sudamericanos levantaron la voz de alarma de un supuesto golpe de Estado fraguándose en nuestras fronteras.
Hugo Chávez, presidente venezolano, indicó que “le constaba” que había en marcha un plan para darle golpe de Estado a Colom. Evo Morales, por su parte, dijo en otra conferencia de prensa que todo el caso de Rodrigo Rosenberg era un montaje de la oligarquía, que se inventó un muerto para “asar” a Colom.
¿Qué podemos decir? La verdad, ante tantos disparates a veces se queda uno sin palabras; sin embargo, con todo y todo, es importante hablar sobre esas declaraciones de esos presidentes, ya que nos afectan directamente a todos los guatemaltecos.
Para variar, el presidente Colom, en lugar de responder ante esas declaraciones fuera de lugar de los presidentes, lo que hizo fue chapotear: “Es responsabilidad del presidente Chávez y de Evo también. Aquí hay muchas agencias de inteligencia de varios países, y ellos sabrán lo que están diciendo, y tendrán su respaldo…”. En lugar de reclamarles, se lavó las manos y todavía nos informó que esos gobiernos tienen espías en nuestro país y de seguro tienen mejor información que la que tiene el presidente guatemalteco. ¿Será que entre los espías se cuentan los asesores que Chávez “gentilmente” le envió a Colom?
Si bien es cierto, ésta podría ser una de las tantas peroratas y sinsentidos que dice Chávez cada vez que encuentra un micrófono (para muestra un botón: la semana antepasada dijo que Obama era un “prisionero” del imperio Yankee, y ahora lo denosta y lo ataca con mucha vehemencia), también es cierto que hay otros factores que apuntan en la dirección de que es un plan bien orquestado que podría tener dos intenciones: una, asustar con el petate del muerto de los golpes (ya que también dijo que en otros países se fraguaban) para que a nadie se le ocurra seguir el ejemplo de los hondureños, y otra, preparar el terreno para las “reformas” que plantea el manual de procedimientos chavistas.
Apuntala esta segunda posibilidad el hecho de que a ambos presidentes el mismo día se les “ocurrió” tocar el tema. Luego, el fin de semana, circularon correos contando la “trama” que se tenía preparada para los primeros días de esta semana, con el propósito de soliviantar los ánimos y causar caos y confusión en el país, parte de cuya trama se cumplió, aunque no con las consecuencias anunciadas.
En cualquiera de los casos, no es más que una nueva mentira con la que Hugo Chávez intenta inmiscuir su mano en otros países para lograr su propósito de convertirse en lo que dice más odiar: un imperialista. Y como tal se le debe tomar, como una mentira más del pastorcillo al que ya nadie le debería hacer caso.
Porque si a esas vamos, no hay que olvidar que la única persona que aquí en Guatemala ha amenazado con un golpe de Estado es un diputado del partido oficial, quien unos días antes del asesinato de Rodrigo Rosenberg expresó que el presidente Colom podría considerar disolver el Congreso.
Aquí no hay riesgos de golpe de Estado. Estamos en riesgo todos, pero de morir víctimas de la violencia y la criminalidad que ha fortalecido sus tentáculos gracias al desgobierno de las autoridades. Pero de eso ni hablan, porque “no les interesa”.
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