Guatemala, 2 de febrero de 2009
Por Eduardo Sperisen-yurt
Opinión
Durante los últimos meses, tanto países desarrollados como en desarrollo han anunciado medidas tendientes a paliar la crisis financiera por medio de la ayuda a ciertos sectores económicos que puedan ser gravemente afectados.
El surgimiento del apoyo gubernamental a sectores específicos plantea preocupaciones por la aparición de medidas comerciales proteccionistas y los efectos sobre los flujos comerciales internacionales.
Precisamente, una de las labores de la OMC es la vigilancia de las políticas comerciales nacionales, la cual lleva a cabo el Órgano de Examen de las Políticas Comerciales a través de dos ejercicios: los exámenes de política comercial de cada país y el análisis de la evolución del entorno comercial internacional.
El objetivo del examen de política comercial es estudiar las políticas y prácticas de cada uno de los miembros de la OMC. Casualmente, este artículo coincide con el segundo Examen de Política Comercial de Guatemala que se efectúa esta semana.
Con relación al análisis de la evolución del entorno comercial, recientemente el director general de la OMC reveló un reporte sobre el monitoreo de las medidas adoptadas en respuesta a la crisis, a partir del tercer trimestre del 2008, y evalúa su impacto sobre el comercio internacional.
El reporte señala que “son pocos los casos en que ha habido un incremento de los aranceles y de los obstáculos no arancelarios”, y que las medidas más importantes han sido la ayuda financiera otorgada a instituciones bancarias y a la industria automotriz, las cuales pueden impactar el sistema de comercio dando lugar a disputas comerciales propiciadas por los efectos negativos que dichas ayudas o subvenciones generan en otros mercados.
También se han introducido medidas sobre los aranceles. Por ejemplo, Mercosur acordó subir su arancel externo común en 5 puntos porcentuales a productos como vino, lácteos, textiles. Ecuador hizo otro tanto respecto de los aranceles para unos 940 productos.
Las subvenciones a la exportación de productos agrícolas no han escapado de ser una respuesta a la actual crisis. El reporte señala que la Comisión Europea anunció que a finales de enero reintroducirá las subvenciones a la exportación de mantequilla, queso y leche entera y desnatada en polvo.
El temor es que este tipo de medidas, si bien legales —la mayoría—, pueden encubrir políticas proteccionistas que limiten innecesariamente el comercio y, como consecuencia, alarguen los efectos de la crisis en aquellos países cuyo crecimiento depende en gran medida de este comercio.
La crisis también afecta a las fuentes de financiamiento del comercio. El reporte señala que en noviembre del 2008 hubo un déficit de crédito de US$25 mil millones y que el costo de créditos comerciales se ha triplicado en algunas economías emergentes. Situación que ha llevado a algunos países a abrir carteras de créditos para exportaciones, crear redes de seguros comerciales y proporcionar fuentes de financiamiento para sus exportaciones e importaciones.
El reporte preparado por la OMC es muy propicio e insta a la reflexión de las medidas económicas y comerciales necesarias para encarar la crisis. Sobre todo pone de manifiesto el riesgo de caer en políticas proteccionistas que distorsionen la competencia y disminuyan el intercambio comercial. Las políticas para enfrentar la crisis son necesarias, pero deben ser consistentes con un sistema de comercio competitivo.
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