Guatemala, 1 de febrero de 2009
El baloncesto ha sido una parte importante en la vida del presidente de EE. UU., Barack Obama, de 47 años, desde su infancia en Hawái hasta sus años en la facultad de Leyes de Harvard.
“Después de la sesión, se iba a un parque y seguía practicando. He visto pocos jugadores con tanta pasión por el deporte”, afirmó Chris McLachlin, técnico de la secundaria donde estudió Obama, quien era conocido como Barry Obomber.
“En la cancha, me sentía parte de una comunidad que tenía una vida propia”, escribió el gobernante en su biografía.
Obama jugó partidos cada vez que pudo durante la campaña electoral para aliviar tensiones. Ahora, recién aterrizado en la Casa Blanca, el mandatario planea construir una pista cubierta de baloncesto.
“El futbol nos hace olvidar a los políticos y nuestros problemas. Hasta la pobreza, así sea por 90 minutos, da paso a este fenómeno social”.
Evo Morales,
Gobernante de Bolivia.
Evo Morales, mandatario boliviano, suele intercalar sus actividades oficiales con partidos amistosos de futbol. En el 2007, jugó en un campo del nevado boliviano Sajama —que se encuentra a seis mil metros sobre el nivel del mar—, para convencer a la FIFA de anular el veto a los encuentros a más de dos mil 500 metros de altura. Evo anotó el único gol.
Por brenda martínez
Aún sorprende el inusual espectáculo que ofrece el gobernante de Bolivia, Evo Morales, cada vez que decide tomar el balón para jugar su deporte favorito —como ocurrió un día antes del referendo constitucional, después del cual se aprobó su proyecto— y del que no pretende separarse, pese a sus obligaciones gubernamentales.
A menos de 24 horas de la votación de su propuesta de Constitución, Morales manifestó que por primera vez el pueblo decidiría su destino y el de su país.
Horas después, jugó un partido de futbol de salón, con su tradicional número 10 en la camiseta verde de la selección, en la flamante cancha del coliseo deportivo que inauguró en la localidad Sinaoca, con un equipo conformado por algunos miembros de su equipo de seguridad y hasta marcó un gol contra la selección local.
El futbol llegó a la vida de Morales, un indígena aymara que nació hace 49 años, debido a la necesidad y a la posterior voluntad por ayudar a los demás.
A los 13 años, fundó en su comunidad un equipo de nombre Fraternidad. Era el capitán, delegado y árbitro. Tres años después, lo eligieron director técnico de todo el cantón. “Era como dueño del equipo. Tenía que trasquilar oveja, lana de llama; mi papá me ayudaba; era muy deportista, vendíamos la lana para comprar pelotas, uniformes”, contó el presidente.
Luego de una infancia en extrema pobreza, que llevó a cuatro de sus seis hermanos a la muerte antes de haber cumplido dos años, emigró de su pueblo —como lo hacen siete de cada 10 campesinos bolivianos— por una intensa sequía a principios de la década de 1980, que asoló el altiplano boliviano.
El joven Morales se vio obligado a desempeñar los más diversos oficios para sobrevivir, entre éstos el de músico, panadero, albañil y futbolista.
Así se convirtió en secretario de deportes de una agremiación de productores de cocaína, en 1985, desde donde apuntaló una incansable lucha sindical, que lo convertiría más tarde en el líder de 30 mil familias pobres vinculadas con la producción de la estigmatizada hoja de la central región Chapare, antiguo centro productor de cocaína. Luego fue nombrado secretario general de la Federación del Trópico, después dirigía seis federaciones y en el 2002 se convirtió en diputado.
El mandatario lanzó una intensa cruzada internacional, junto con autoridades municipales y deportivas de los países andinos, Colombia, Ecuador y Perú, para contrarrestar la decisión de la FIFA que sustentó su determinación por “razones médicas y deportivas” de vetar los partidos de futbol en estadios a más de dos mil 500 metros sobre el nivel del mar. En rechazo, Morales disputó varios encuentros en nevados bolivianos a más de cuatro mil metros de altura.
El ex astro argentino Diego Armando Maradona apoyó a Morales durante su campaña y jugó con éste en uno de esos estadios de altura.
Morales aspira a tener más presencia en el futbol de su país, después de haber sido inscrito como jugador oficial del club Litoral, que disputa la categoría preprofesional del torneo de La Paz y que espera ascender a la liga mayor, en un suceso inédito en los anales del futbol boliviano. El reglamento fija un tope máximo de edad de 26 años, aunque admite la inscripción de dos cupos para personas mayores, uno de los cuales se reservó para el presidente indígena.
En mayo recién pasado, el mandatario jugó un partido en el marco de la Cumbre de los Pueblos, que se celebró en Lima, Perú, contra viejas glorias peruanas de las décadas de 1970 y 1980. Morales marcó un gol de penalti.
También en El Salvador, en octubre el último, el presidente disputó un partido durante la Cumbre Iberoamericana contra la selección salvadoreña que participó en el Mundial de 1982, en España.
Durante la última Cumbre Iberoamericana, celebrada en noviembre del 2007, en Santiago de Chile, el gobernante prefirió jugar un encuentro de balompié que asistir a la cena de gala que ofrecía la anfitriona de la reunión, la mandataria Michelle Bachelet.
“El deporte es lo mejor para el ser humano. Para mí, es la mejor diversión”, ha expresado Morales.
información de agencias
y sitios de internet
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