Guatemala, 14 de mayo de 2008
Opine acerca de que la hermana de la esposa del presidente, Gloria Torres, sin ser funcionaria pública, reciba información y esté al tanto de gestiones de los gobernadores departamentales.
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CATALEJOEl entierro de un periodistaMario Antonio Sandoval

COLABORACIÓNY los periodistas tambiénDanilo Arbilla

UCHA´XIK¿Mal agüero?Sam Colop

ECLIPSEPeriodismo departamentalIleana Alamilla

A CONTRALUZCrimen contra la razónHaroldo Shetemul

CARA PARENS Para muestra, un botónAnabella Giracca
EDITORIAL
A mediados del siglo XX, cuando la emigración no era vista como una peste, los estadounidenses se enorgullecían de sus orígenes extranjeros, se deleitaban con la evocación de las historias de sacrificio de sus antepasados en su ruta hacia el “sueño americano” y de su espíritu de solidaridad y confraternidad.
El calificativo de “crisol de razas” para una nación multiétnica era socorrido en la propaganda oficial de una potencia afanada en sumar simpatías y respaldo político en la posguerra, y de atraer a su territorio a personas de iniciativa y de inventiva para contribuir al fortalecimiento de su desarrollo, a efecto de asegurar su hegemonía política y económica.
En estos tiempos, de aquella hospitalidad no quedan ni las sombras, porque Estados Unidos es ahora una nación represora, en donde no tienen cabida el respeto a la dignidad ni los derechos humanos de las personas cuyo único “delito”, ante los ojos de aquel pueblo, es la búsqueda de oportunidades de subsistencia y realización personal inexistentes en su patria.
En la II Guerra Mundial, Estados Unidos se declaró un abanderado de la dignidad humana, y en su nombre combatió regímenes crueles y racistas, como el de Hitler, en Alemania, o Mussolini, en Italia. Pero ahora, sus prácticas discriminatorias tienen parecido o exceden las de aquellas mentes abyectas, porque gran parte de su tecnología, sus leyes y sus instituciones están dedicadas a mancillar la honra de quienes, al igual que los antepasados de sus represores, solo buscan una oportunidad mínima de subsistencia, en un ambiente de paz y libertad.
El lunes recién pasado, a solo dos semanas del ofrecimiento de mejor trato hecho por George W. Bush al presidente Álvaro Colom, una horda de la Oficina de Inmigración y Aduanas capturó a 290 guatemaltecos a quienes trató como animales, porque los encerró en una arena para la exhibición de ganado, al mejor estilo de las ergástulas nazis, en donde millones de judíos perdieron la vida bajo crueles torturas y trato infamante.
Los líderes de las organizaciones de guatemaltecos residentes en EE. UU. están indignados por las redadas en contra de nuestros compatriotas, porque más allá del propósito de velar por la vigencia de las regulaciones migratorias, lo que la administración Bush se propone es intimidar a los empresarios para que cierren toda posibilidad de empleo a quienes carecen de documentos en orden.
Entre la insensibilidad, la deshumanización y el autoritarismo característicos de sus actuaciones, a las autoridades de aquel país no les importa el sufrimiento moral de las esposas y los hijos de los detenidos, ni la catástrofe de una subsistencia precaria en donde faltan alimentos, techo y medicamentos, como lo mínimo para sobrevivir. Ya se ve que el viaje de Colom y las gestiones realizadas por sus antecesores han sido una penosa pérdida de tiempo, porque no hay cambio en favor de los migrantes.
En su arrogancia y desprecio hacia los migrantes, EE. UU. ha cerrado los ojos y el entendimiento a la evolución de la historia, que no se detiene, y ya comienza a mostrarle el ocaso de su poder omnímodo sobre la voluntad humana.
“La gente puede escuchar y ver helicópteros sobrevolando la zona. Han entrado en pánico y llegan a la iglesia en busca de un lugar seguro. Algunos de los que iban a ser arrestados fueron colocados contra la reja y les amarraron las manos”.MARY MCCAULEY,Religiosa de iglesia St. Bridget
“Los robos los hemos descartado de nuestras estadísticas, porque aprendimos a vivir con eso, pero los pilotos abandonan el trabajo y el problema es por la contratación, ya que deben laborar muchas horas”.LUIS GÓMEZ,De Asociación de Empresas de Autobuses
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