Guatemala, 14 de mayo de 2008
Economía para todos
“En Guatemala no han cerrado bancos por la previsible recesión. Sin embargo, ya empiezan a tener menos liquidez para otorgar préstamos”.
Por josé molina calderón
Opinión
De la Gran Depresión de 1929-1933 a la previsible recesión del 2008 hay mucha distancia en el tiempo y cierta cercanía en los hechos.
En los Estados Unidos de América, durante la Gran Depresión cerraron más de cinco mil bancos. En el preámbulo de la actual recesión, solo sucumbió el quinto banco de inversión estadounidense, Bear Stearns & Co.
El banco central estadounidense está actualmente inyectando grandes volúmenes de dinero a los bancos y a la economía, y reduciendo las tasas de interés, para evitar caer en la Gran Depresión. El gobierno federal está devolviendo dinero por créditos fiscales. Con estos recursos, la gente tiene para invertir más y, por ende, consumir los productos que elaboran las empresas.
El dólar se ha depreciado sustancialmente. En teoría, mantiene a las empresas estadounidenses en plena acción, y exporta productos a todo el mundo. La complicación surge con el aumento del precio del petróleo, de los metales y de la comida, que genera la inflación por incremento de costos.
En Guatemala no han cerrado bancos por la previsible recesión. Sin embargo, ya empiezan a tener menos liquidez para otorgar préstamos.
La tasa de cambio se ha apreciado. Implica una especie de impuesto cambiario para cada dólar ingresado en el país. Una apreciación más fuerte puede causar la reducción de los márgenes de ganancia de los exportadores, e incluso ocasionar pérdidas económicas a tales exportadores. La maquila podría ser la primera en caer, y que dejaría sin empleo a más de cien mil personas.
Los países asiáticos, ni con pistola en mano, aprecian su moneda. Protegen las exportaciones. No son suicidas.
Los importadores en apariencia pueden comprar más barato en el extranjero. Sin embargo, ante la reducción de las exportaciones, debido a la apreciación cambiaria y a la desaceleración, por el ingreso de remesas familiares, al país ingresarán menos dólares. Esto tendría como consecuencia que los importadores, obligadamente, reducirán sus compras al extranjero ante la disminución del ingreso de dólares.
La única solución sería financiar las importaciones, para lo que habría que echarle mano a las jugosas reservas monetarias internacionales que el Banco de Guatemala (Banguat) guarda en sus arcas, por la cantidad de US$4 mil millones.
Durante la gran depresión, en Guatemala quebraron la mayoría de bancos. Solo se salvaron el Banco Central de Guatemala, S. A. (BCG), el Banco de Occidente, y un banco extranjero, que después tomó el nombre de Lloyd´s Bank. En plena Gran Depresión, en 1929 se funda el estatal Crédito Hipotecario Nacional y empieza a operar al año siguiente.
Las quiebras de aquellos bancos no fueron auxiliadas por el banco central (BCG), aun cuando tenía la facultad para hacerlo. Se les dejó quebrar, se formaron juntas de acreedores —para que todos los depositantes estuvieran representados—, y los depositantes recibieron todos una cantidad pequeña, arriba de la cual solo se recuperó una fracción. Se originaron grandes pérdidas para los ahorrantes.
La tasa de cambio del quetzal durante la Gran Depresión era igual a un dólar, equivalente también a su peso en oro. En 1933, simplemente se desvinculó del oro, pero siguió atado al dólar, y cuando ese año devaluó 40 por ciento esa moneda, los guatemaltecos no se dieron por enterados. El presidente Jorge Ubico llevó a cabo una política económica coherente e integral, quien para los estándares actuales sería mal calificado en el tema de los derechos humanos.
Es exactamente lo que está ocurriendo en el 2008 con la actual devaluación del dólar en 50 por ciento, solo que con la diferencia de que el costo de los productos importados (fertilizantes, combustibles, maquinaria y equipo) es más elevado por el aumento en los precios del petróleo, de los metales y los productos básicos. Solo hace falta la política coherente e integral.
En noviembre de 1989, después de 63 años, la Junta Monetaria eliminó la determinación de un tipo de cambio regulado oficialmente. Sin embargo, el Banguat ha mantenido metidas las manos en ello. De hecho, de los US$4 mil millones de las reservas monetarias internacionales (RMI), cerca de la mitad corresponde a emisión de títulos-valores, por lo que las reservas reales son solo el 50 por ciento de las RMI. Tales emisiones se han hecho con el propósito de mantener a raya la inflación, y de regular indirectamente el tipo de cambio del quetzal en relación con el dólar.
Así que pensar en que el tipo de cambio en Guatemala sea libre-libre implica que el Banguat se salga de emitir esos títulos de crédito. Opino que esto teóricamente es muy bonito, pero el Gobierno caería en una semana.
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