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Guatemala, 14 de mayo de 2008

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UCHA´XIKSam Colop¿Mal agüero?

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Decía el difunto Mario Monteforte Toledo que los homenajes son de mal agüero, y los que por alguna u otra razón pedimos que la muerte venga pronta, lo hacemos como creo que dice Kenny Rogers en una de sus canciones: mejor si viene cuando uno está dormido. Woody Allen dijo una vez que él no le temía a la muerte, solo que esperaba que cuando llegara él no estuviera ahí. Viene esto al caso porque, sin tener yo culpa, vino el sábado pasado el alcalde del municipio que habito. Más o menos mi coterráneo Arturo Xicay, saxofonista distinguido internacionalmente, me había anticipado del acto. La sorpresa es que no fuera de la “república bolivariana” de Cantel. Cuando el señor alcalde tocó la puerta de mi covacha, le pregunté si no era para llevarme al bote, y él muy amablemente me dijo que me traía una invitación. Así que pasamos una tarde muy alegre con la música de mi compatriota Arturo Xicay, y me vi obligado, para sonrisa de los presentes a decir que yo había pagado mi boleto de ornato y el IUSI, para que no me hicieran malas caras cuando pasara por el pueblo a comprar frutas y flores. La otra sorpresa fue que esa corporación municipal tenía preparada una cena para los invitados. Maltiox, señor alcalde Yener Plaza, por el reconocimiento. Como dije allí, en el salón municipal, “yo no tengo culpa de escribir lo que pienso”. Interesantemente, son otras autoridades las que reconocen primero el trabajo de un maya en los medios de comunicación. El primero que recibí fue de La Democracia, Escuintla (2003); después, otro de un grupo de estudiantes de Xela, (2004), donde cuento que quien me entregó el ramo de flores fue la reina del deporte, que al día siguiente fui a depositar a la tumba de mi madre.

Ocurre, pues, que hoy, miércoles, la Fábrica Cantel, otra entidad que he criticado por sus orígenes, me hace otro reconocimiento. A mis vecinos de Cantel, y en especial a mi papá y mis tíos, pido que me acompañen. Ninguno de ellos tiene culpa alguna, yo soy el único responsable del mal que causo y del que a veces gozo. ¡Muchas gracias! Si ya están dándome la despedida, soy el primero en agradecerlo. Yo, como gozo del don de lenguas, como dicen los de la Usac, escribo lo siguiente: chjonte qe’ye, njaw kynimsa’ne aj waq’ine nbant tuj qtanim, iktzan woqlene te kye junjun xjal, tu’ntzinjo ntzaj kyq’one wipine tu’n chix chin ximine bix tu’n chix¨chin tz’ibine tuj ambil jalu’. Chjonte alkyechan qeye che ul wuk’ile tuj jun chmobil tuj tnam Q’antel, Txoljub. Ahora me voy al mío: wene’ tajin kinkamik, kwaj tan kine’k necher majun kuban nutaq’ob.

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