Guatemala, 24 de marzo de 2008
Análisis Vendedores creen que comuna no busca resolver conflicto de fondo
En la Central de Mayoreo se mueven, en promedio, Q500 millones mensuales. Los constantes problemas entre vendedores y autoridades podrían ser una amenaza para esa bonanza.
Quedan dudas sobre la relación que pueda tener el retiro de Lázaro Zamora, actual administrador de la Cenma, con las modificaciones al reglamento interno de ese mercado mayoritario. Desde que él asumió la administración, la situación de ese recinto empeoró.
Zamora trabajó de la mano de Roberto Arzú, hijo del alcalde Álvaro Arzú, en una de las etapas más cuestionadas de la Comisión de Selecciones de Futbol y también del equipo Comunicaciones. Denuncias de corrupción y malos manejos fueron presentadas en aquella época, pero luego apareció en la comuna capitalina, supuestamente recomendado por el hijo del alcalde, quien más tarde lo negó. Conocido por su prepotencia, Zamora es acusado por los vendedores de efectuar cobros ilegales y de abuso de autoridad.
Por Claudia Méndez V. Periodismo Comunitario
La Central de Mayoreo (Cenma) nació bajo el sino del enfrentamiento. A siete años del polémico y conflictivo traslado de cinco mil vendedores de La Terminal de la zona 4 a la zona 12, los vientos de guerra vuelven a soplar, solo que esta vez la Municipalidad de Guatemala aprovechó un aforismo atribuido a los antiguos romanos, “divide y vencerás”, para acallar las demandas reales de los inquilinos.
Rolando Yoc, director de Mediación de Conflictos e Incidencia Política de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), consideró positiva, aunque confusa, la manera como la comuna ha abordado el tema.
“Primero se negó a atender a los representantes de los vendedores que rechazan al actual administrador Lázaro Zamora —lo acusan de prepotencia, abuso de poder y cobros ilegales— y que solicitan reformas al reglamento de la Cenma, aprobado en el 2000, para luego abrir un diálogo con vendedores ajenos al conflicto”, dijo.
Inquilinos de dicho mercado mayoritario, que por razones de seguridad pidieron el anonimato, señalaron a José Orlando Nato Hernández, vendedor de tomates en el galpón 4 y hoy presunta voz de los inconformes, de graves anomalías y de amenazas de muerte.
Yoc insistió en que la PDH recibió las denuncias de vendedores aglutinados en el Comité de Emergencia, y a ellos debe responder la alcaldía. “Por este grupo abrimos el expediente y comenzamos a mediar. Ahora el diálogo es con otros vendedores”, dijo.
“La Municipalidad de Guatemala tiene la obligación de recibir al grupo que originalmente presentó la denuncia, y tratar de resolver sus problemas”, agregó.
Héctor Cifuentes, secretario general de la comuna y quien participó en dicha reunión, afirmó que la municipalidad está anuente a solucionar el conflicto en la Cenma, y por ello aceptó reducir la cuota de mantenimiento a Q0.15 —se había establecido en Q0.30— por metro cuadrado, también fuente de discordia, y tramitar la denuncia contra el administrador Zamora en la Sección de Normas y Procedimientos de la Dirección de Recursos Humanos.
En tanto, la discusión del reglamento depende de los vendedores. “Deben devolver las instalaciones, el Juzgado de Asuntos Municipales de Tránsito, el edificio de Abastos y el control de todos los sectores; comenzaremos a discutir el punto”, añadió.
La decisión sobre estos temas generó un conflicto entre los dos grupos de vendedores, ya que el bloque que representa Hernández no tiene representatividad dentro del mercado.
“Es un secreto a voces que él quiso apropiarse de medio galpón, con el apoyo de autoridades municipales, y que esta semana, con su familia, amenazó de muerte a los del Comité de Emergencia”, aseguró otro de los locatarios.
“Es cercano a Fritz García-Gallont, y por eso presentó disculpas públicamente, en nombre de todos los vendedores, pero la situación no ha cambiado”, añadió el entrevistado.
La PDH espera que ahora, pasado el descanso de Semana Santa, las autoridades municipales acepten dialogar con los vendedores. “Creemos que en algunos puntos tienen razón y deben ser escuchados”, añadió Yoc.
En la mente de los capitalinos permanece fresca la imagen angustiada de un Fritz García-Gallont, entonces alcalde metropolitano, cuando intentaba, sin éxito, convencer de la bondades de la Cenma a cinco mil vendedores de tomate, en el 2001.
Tras días de enfrentamiento, los inquilinos aceptaron el traslado y, desde entonces, se dedicaron a la venta mayorista de frutas, verduras y legumbres.
Cuatro años más tarde, Gustavo Blanco, asesor —en esa época— de la Dirección de Abastos, presentó en el Congreso Iberoamericano de Centrales de Abastos, celebrado en Medellín, Colombia, un informe sobre la comercialización de los productos que reveló ventas de mayo del 2004 a abril del 2005 de más de Q6 mil millones, un promedio de Q500 millones mensuales.
Toda esa bonanza podría pasar a la historia, si el conflicto se prolonga.
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