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CATALEJO Venezuela pierde; Chávez también
El cierre de RCTV le causa pérdidas a Venezuela como país, pero también a Hugo Chávez.
Por:
Mario Antonio Sandoval
EL CIERRE DE LA ESTACIÓN televisora venezolana RCTV es un paso firme más en la consolidación de una dictadura cuyas causas básicas son claras: la corrupción imperante en el país en el largo período de la democracia de Venezuela, causante de un hartazgo generalizado popular, y también porque por desgracia el sistema democrático tiene las semillas de su propia destrucción cuando un pueblo harto decide apoyar a personajes pintorescos, aparentemente alocados, pero en realidad con un plan muy bien estructurado y muchas veces hasta expresado públicamente, cuyo objetivo es apoderarse del poder aprovechando las ventajas democráticas y luego no soltarlo. Este es el caso de Hugo Chávez, verdugo de la libertad informativa de su país.
EL MANDATARIO venezolano ha dicho con toda claridad sus tendencias antidemocráticas, por medio de declararse socialista y de su cercanía con Fidel Castro, en Cuba. Nadie puede perderse, entonces. Atacará y destruirá los medios informativos independientes, poniendo como justificación cualquier pretexto. En este caso fue el supuesto apoyo de ese canal de televisión al golpe de Estado de hace unos tres años. Pero pudo haber sido cualquier otro: si fuera más astuto, podría haber utilizado algún error cometido por el canal a lo largo del más de medio siglo de su vida. Sin embargo, quiso hacerlo a las claras, para mandar un mensaje claro al resto de medios informativos, con el objetivo de insuflar la autocensura. Es un plan simple y efectivo.
CHÁVEZ, OBVIAMENTE, NO SE detendrá allí. Logrado ya su plan de silenciar a uno de los grandes medios audiovisuales del país, dirigirá sus baterías contra alguno de los competidores de RCTV, aunque en este momento se hayan visto obligados a colocarse en una posición complaciente o al menos no crítica con el gobierno actual de Venezuela. Pero además hará lo mismo con las radios de provincia, cuya audiencia no alcanza la totalidad de la nación. En un tiempo relativamente corto, estoy seguro, la diversidad de opiniones y el diálogo por medio de la televisión, la radio e incluso la prensa escrita venezolanas habrán desaparecido o estarán reducidos a discusiones acerca de temas frívolos o simplemente poco importantes, vacíos, fatuos.
PIERDE VENEZUELA, OBVIAMENTE. Pero también pierde el mismo Chávez. Logró levantar a jóvenes estudiantes universitarios para protestar contra el cierre de la estación. Con esa acción se abre la puerta al rumor, por naturaleza exagerado, pero además imposible de controlar. Los hechos serán conocidos, pero en versiones exageradas, a las cuales cada persona agregará algo. El caso de Cuba es claro en ese aspecto: el pueblo se entera de muchas más informaciones de las transmitidas por los medios oficiales. Si ocurre casi medio siglo después de la llegada de Castro al poder, ocurrirá y con mucha fuerza en un país donde el pueblo, pese a todo, está acostumbrado a escuchar toda clase de criterios y sobre todo a expresarlos sin temor.
ESTE CASO ABRE LA PUERTA a la discusión sobre cómo debe actuar la comunidad internacional de países democráticos. Es posible hacer presión, aunque sea a un personaje como Chávez, capaz de responder con frases fuera de tono, insultos y demás. Las autoridades de los países europeos, por ejemplo, deben pronunciarse, pero no solo en términos diplomáticos, sino enérgicos y constantes. Lo mismo deben hacer las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos y sobre todo las entidades globales de prensa, como la Asociación Mundial de Periódicos, Reporteros Sin Fronteras, y demás. Cuando un pueblo comienza el tortuoso camino de la pérdida de la libre expresión popular, retrocede en la historia y todos pierden, hasta los verdugos.
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