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Sombra de inseguridad sobre proceso electoral
Observadores de OEA divulgan primera evaluación del país
Por:
Francisco González Arrecis
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| Diego García Sayán -al centro-, jefe de la Misión de Observación Electoral de la OEA, durante la presentación del primer informe. Le acompañan Moisés Benamor y Diego Paz. Foto Prensa Libre: Kattia Vargas. |
En el primer informe presentado ayer por la Misión de Observación Electoral de la OEA, resalta la preocupación manifestada por todos los sectores consultados, por la violencia existente en el inicio del proceso de los comicios.
“La magnitud de preocupación por el clima de inseguridad y violencia que hemos recogido es superior a lo que se percibió en el proceso electoral de 2003”, informó Diego García Sayán, jefe de la Misión.
Las muestras de temor recogidas por los delegados de la Organización de Estados Americanos (OEA) son producto de los acercamientos iniciales durante los primeros 22 días de estadía en el país, que han incluido a autoridades de Gobierno, Tribunal Supremo Electoral (TSE), Procuraduría de Derechos Humanos, sociedad civil, candidatos presidenciales y vicepresidenciales.
“Hemos establecido un mecanismo de enlace permanente con el Ministerio de Gobernación, para estar atentos al desarrollo de este tema”, resaltó Sayán.
La Misión expuso que los actuales comicios, convocados de conformidad con una nueva ley, demandan redoblar esfuerzos de todos los sectores sociales, políticos y gubernamentales, a fin de generar las condiciones que garanticen un proceso inclusivo, transparente y legítimo.
Gobernación dijo que ha habido reuniones con los partidos políticos respecto de la violencia electoral, para coordinar acciones.
Durante este primer informe, la Misión no da recomendaciones. A decir de García Sayán, en la medida que se generen las futuras informaciones, se irán incluyendo, de ser necesarias, la sugerencias respectivas.
Ayer se efectuó la primera conferencia de prensa de los observadores. El jefe de la Misión estuvo acompañado de Moisés Benamor, jefe adjunto de la Misión, y Diego Paz, representante permanente de la OEA en Guatemala.
También financiamiento
El posible financiamiento de sectores vinculados al narcotráfico a algunas candidaturas en distintas regiones del país también es un punto en el que los observadores pondrán especial énfasis, aunque indicaron que la puesta en marcha de mecanismos de fiscalización de campañas electorales es positiva.
El informe valora también como positivo el hecho de que no haya a estas alturas un clima de polarización del proceso electoral.
También destaca una predisposición a que electores y partidos políticos busquen mecanismos de diálogo para solucionar eventuales problemas que se vayan suscitando en el camino.
Uno de los retos y desafíos para el TSE en este proceso, según la OEA, es acercar las juntas receptoras de votos a los electores, en las zonas rurales.
La divulgación e información a los ciudadanos, especialmente sobre la mecánica del sufragio y los lugares donde estarán ubicados todos lo centros de votación, es otro de los retos enumerados.
También, la designación y capacitación, al 9 de junio, de los integrantes de las juntas electorales, tanto departamentales como municipales.
“A cuatro meses de las elecciones, deben de complementar algunos aspectos fundamentales de la organización y administración de éstas, y en eso centraremos la atención del proceso de observación”, dijo García Sayán.
TSE: Gobernación debe ver la seguridad
El magistrado Raymundo Caz opinó que si bien les preocupan algunos casos de violencia que se han registrado, corresponde al Ministerio de Gobernación tomar la medidas necesarias para garantizar un clima de seguridad durante todo el proceso electoral.
“Es una responsabilidad de la Misión de la OEA verter ese informe y señalar la preocupación por la inseguridad y la violencia, y de las autoridades de Gobernación, actuar”, aseveró Caz.
Delegación: Observación dirigida
La Misión de Observación Electoral de la OEA contará hasta con 150 delegados.
Se concentrarán en la observación de la descentralización del voto, fiscalización de partidos políticos, divulgación de derechos del elector, actualización del padrón electoral y capacitación de las juntas electorales, departamentales y municipales.
Sugieren a los medios de comunicación brindar la información técnica sobre cómo se llevan a cabo sus encuestas, a fin de fomentar la confianza de la población.
Sectores políticos, sociales, de derechos humanos y del Gobierno han manifestado a la Misión su preocupación por la inseguridad y la violencia, que han aumentado en el país en el inicio del proceso electoral.
EG: Es un desafío
Rigoberta Menchú, presidenciable de Encuentro por Guatemala, afirmó que, si bien se reconoce un repunte de la violencia y la delincuencia, esto no debe influir en el ánimo de la ciudadanía para no asistir a votar y participar activamente.
“Es el momento de desafiar a las mafias que quieren perturbar el proceso electoral”, instó.
Poderes ocultos
Alejandro Giammattei, presidenciable de la Gana, reconoció que la violencia ha hecho presencia en el proceso electoral, y aseguró que ésta obedece a poderes ocultos detrás de ese repunte, a los cuales se les debe castigar.
“Solicitaremos al Estado que se investigue, para dar con los responsables, y urge que los partidos políticos nos unamos, para que haya paz en el proceso”, enfatizó.
No hay respuesta
Jose Carlos Marroquín, vocero de la Unidad Nacional de la Esperanza, comentó que la violencia iniciada desde antes de que empezara el proceso electoral ha provocado la pérdida de dos candidatos a diputados y 23 dirigentes.
“Pareciera que se cumple lo de la colombianización: se mata por ambiciones de poder y no vemos respuesta del Estado. No hay ningún proceso de investigación abierto”, dijo.
“Es la realidad”
Otto Pérez Molina, presidenciable del Partido Patriota (PP), opinó que la percepción expuesta por los observadores de la OEA refleja sólo la realidad que vive el país.
Sugirió a la Misión recomendar a los partidos políticos que sean los artífices de que el proceso electoral se desarrolle con tranquilidad.
“El mejor esfuerzo de la Misión puede ser garantizar que no se politice la violencia”, añadió.
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