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Enfermedad sin fronteras
La influenza aviar, popularmente llamada “gripe aviar”, es una afección viral que acecha al mundo entero
Por:
Lucy Calderon Pineda
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| La diseminación se produce a través de la saliva, secreciones nasales y heces de las aves portadoras y las que están enfermas. (Foto PL). |
La influenza aviar, que normalmente infecta sólo aves, es un padecimiento que trasciende fronteras y está causando preocupación a nivel global, ya que se trata de un virus con alto potencial para causar una pandemia (diseminación en el mundo).
“Para combatirla, hay que actuar con una visión de conjunto que incluya alertas tempranas, notificaciones oportunas, prevención, disminución de riesgos y de propagación”, expresó Raymond Dugas, asesor gubernamental en salud pública y veterinaria, representante de la Organización Panamericana de la Salud, OPS, durante el seminario-taller para la prevención de la Influenza Aviar en los Estados Miembros de la Integración Centroamericana, Sica, que esta semana organizó el Parlamento Centroamericano.
En qué consiste el trastorno
La influenza aviar o “bird flu” es un padecimiento viral contagioso que en la mayoría de casos afecta sólo aves (eventualmente cerdos).
Las especies migratorias y algunas acuáticas son reservorios naturales del virus pero no enferman, porque casi siempre son portadores de microorganismos de baja patogenicidad o malignidad.
Sin embargo, las aves domésticas como pollos, patos y pavos son susceptibles a infectarse y desarrollar un virus de alta malignidad, explicó el infectólogo pediatra Enrique Gutiérrez, del Hospital Central de Bogotá, durante el XII Congreso Latinoamericano de Infectología Pediátrica que se efectuó hace un par de semanas en San José, Costa Rica.
Otras consideraciones
Hay tres tipos de virus de influenza: el A, B (ataca humanos) y C (enferma a humanos y cerdos).
Gutiérrez indicó que el tipo A, afecta diferentes animales, entre ellos: patos, gallinas, cerdos, ballenas, caballos y focas. De éste hay ciertos subtipos que son específicos de especie: sólo infectan a una en particular (por ejemplo, únicamente cerdos o focas). Pero las aves hospedan todos los subtipos conocidos de influenza A, y estos pueden “saltar” la barrera de las especies y causar enfermedad en otros animales.
Cómo se transmite
La diseminación se produce a través de la saliva, secreciones nasales y heces de las aves portadoras y las que están enfermas.
Las aves de corral se infectan por contacto directo con especies silvestres o de manera indirecta, por medio de vehículos agrícolas, estanques de agua o superficies contaminadas. La ropa y zapatos de trabajadores del campo que hayan estado en zonas infectadas, también se consideran vectores.
Mientras más veces pase el virus de una especie a otra, adquiere mayor virulencia y letalidad, explicó el médico veterinario guatemalteco, con especialidad en microbiología, Carlos Del Águila, de laboratorios Lavet.
Además, el virus puede vivir en el ambiente de tres a cinco días, aunque en bajas temperaturas y en refrigeración, sobrevive varios meses.
Síntomas en las aves
Los virus de baja patogenicidad causan la mayoría de brotes en aves de corral. Estos son leves y se manifiestan con encrespamiento de plumas, escasa o nula postura de huevos.
La tasa de mortalidad es baja, de ahí que la enfermedad pueda pasar inadvertida.
Pero los brotes de alta patogenicidad son dramáticos y de rápida diseminación. Muchas gallinas mueren repentinamente, pierden la energía, el apetito y tienen excesiva sed; expulsan secreciones de ojos y nariz, tosen y estornudan. El daño es severo, afecta múltiples órganos y la mortalidad puede llegar al 100 por ciento en 48 horas.
Peligro para los humanos
Los virus de influenza A pueden transmitirse de animales a humanos: directamente de las aves o del medio ambiente contaminado. También a través de un hospedero intermediario, como un cerdo, dijo Gutiérrez.
Los episodios de infección humana ocurren cuando hay una exposición prolongada a altas cargas del virus. Los síntomas en personas incluyen fiebre, tos, diarrea, dificultad para respirar, disminución de la cantidad de plaquetas en la sangre. El virus se replica y además de pulmones, bronquios y tráquea, ataca otros órganos y ocasiona la muerte.
Si los subtipos de virus que han atacado a los humanos logran efectuar una mutación adaptativa (capacidad para unirse a células humanas) o experimentan un reordenamiento genético (intercambio de material genético entre un virus humano y aviar durante una co-infección en un humano o en un cerdo), la pandemia sería inevitable.
Serias repercusiones
Las consecuencias de la expansión del virus serían devastadoras, a nivel económico, alimentario. ecológico y social. “La avicultura es una actividad vital para la adquisición de la proteína que consume la población. En el país brinda casi 75 mil empleos directos y 600 mil indirectos”, indicó Alfredo Vélez, presidente de la Federación de Avicultores de Centroamérica y El Caribe.
¿Qué hacer?
Del Águila señaló que establecer medidas de bioseguridad (procesos de desinfección tanto de las personas como de los instrumentos empleados en las granjas avícolas), tal como se hace en el país, es un buen camino.
Las granjas tecnificadas cuentan con médicos veterinarios que vacunan a las aves y efectúan monitoreos serológicos (toman muestras de sangre de las aves y las llevan al laboratorio, para confirmar su estado de salud). El Programa de Sanidad Avícola, Prosa, hace vigilancia epidemiológica y promueve un programa de vacunación aviar.
Rocío Campuzano, de la Organización para la Alimentación y la Agricultura, de las Naciones Unidas, señaló que para una vigilancia efectiva, hay que darle poder y capacitación al personal de los ministerios correspondientes, para hacer notificaciones obligatorias, efectuar monitoreos, detectar y atender brotes. “Tiene que involucrarse a los Gobiernos, a los productores avícolas y a la población, a través de información pertinente y oportuna”, señaló.
En Guatemala: Panorama local
“La debilidad de los sistemas sanitarios nacionales nos sitúa en una posición de alto riesgo ante las enfermedades patógenas. Por eso, hay que disponer de políticas y programas zoosanitarios eficaces que incluyan salud pública e inocuidad de los alimentos.
Los costos de prevención son insignificantes en comparación con los costos sociales, económicos y ambientales que una pandemia puede ocasionar”, señaló Gustavo Mendizábal, viceministro de Agricultura, Ganadería y Alimentación, durante la inauguración del Seminario Multisectorial para la Prevención de la Influenza Aviar, organizado por el Parlacen.
Mendizábal también resaltó que “si un país no tiene mecanismos para atacar una enfermedad, pone en riesgo al resto del planeta”.
El médico Mario Gudiel, jefe del Centro Nacional de Epidemiología y representante del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, añadió que debemos prepararnos ante una posible pandemia, ya que de ocurrir en el país, “la situación sería desastrosa. En cuatro semanas la enfermedad superaría el presupuesto del ministerio de Salud, e incidiría en otros problemas económicos”.
¡Mucho ojo!: Información vital
Asesórese con un médico.
La influenza aviar no se adquiere por comer productos avícolas, ya que el proceso de cocción destruye al virus.
La infección entre humanos sí podría ocurrir. Pero aún no ha sido demostrada.
En el país las personas pueden consumir carne y huevos de aves sin riesgo, porque existe seguridad alimentaria desde dos áreas: control sanitario de aves vivas y de alimentos procesados.
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