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EDITORIAL Economía en el contexto del Istmo
La economía de Guatemala registró este año un crecimiento de 5.6 por ciento, y espera, para el 2008, uno de 5 por ciento; en ambos casos, el tercer lugar del istmo centroamericano, y el duodécimo en la región latinoamericana, según el balance hecho público ayer en Santiago de Chile por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Dichas cifras indican un crecimiento económico sostenido que no había sido logrado antes por este país.
En Centroamérica se encuentra el país con mayor crecimiento de Latinoamérica, que fue Panamá, con 9.5 por ciento, mientras Nicaragua, con 3 por ciento, está en el grupo de los que crecieron en porcentaje menor. Los otros cuatro países son integrantes del segmento intermedio, encabezados por Costa Rica, con 8.2 por ciento, proyectado a 7 para el año entrante.
Las proyecciones de la Cepal colocan el promedio de crecimiento latinoamericano en 4.9 por ciento para el 2008 y de 5.6 por ciento para este año, lo cual indica que la economía de Guatemala en ese sentido es representante del promedio regional. Es importante destacar que, mientras más grande es una economía, sus porcentajes de crecimiento tienden a tener números más pequeños que los de países con economías de menor tamaño. En términos absolutos, las cifras obviamente son mayores.
El factor clave para el crecimiento económico es su sostenibilidad, que depende de factores internos y externos, políticos y económicos. Es en realidad positivo cuando los números que lo integran son inferiores a la inflación, que ahora ha llegado a 9.3 por ciento, a consecuencia de factores exógenos -como el claro caso del precio del petróleo-.
Por eso, aunque la cifra de 5.6 por ciento es aceptable, es necesario como medida complementaria frenar y disminuir la inflación, ya que es -como se sabe- el más injusto y el mayor impuesto. Otro factor que contribuye a que el desarrollo económico en sí mismo no produzca el efecto positivo es el aumento poblacional, tema cuya complejidad es evidente, pero es imposible negar su relación con el beneficio económico de una colectividad.
Según se conoce, el plan del nuevo gobierno es llegar a un crecimiento de 6.5 por ciento para el año próximo. Eso significa que uno de los mayores esfuerzos gubernativos debe ser que la inflación no pase del 5 por ciento.
Aun así, es un reto difícil, pero no imposible, siempre y cuando se tome en cuenta la importancia de controlar los gastos del ya aumentado presupuesto del Gobierno, y de que no sean tomadas medidas demagógicas cuyo inmediato efecto es espantar a los capitales propios y extranjeros. Además, se debe tener presente que la balanza de pagos pueda frenar el actual déficit entre las importaciones y exportaciones -que rebasó los US$4 mil millones-.
Todos estos números serán posibles si se lucha frontalmente contra la corrupción y se implanta la austeridad en el Gobierno. Por su experiencia en el campo del desarrollo, el presidente electo, Álvaro Colom, tiene claro que el impulso a una política de desarrollo ordenada hará que la riqueza alcance a la mayoría de los sectores sociales, no solo a unos pocos.
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